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martes, 29 de marzo de 2016

Llegó la Pascua... ¿ y ahora?

Pasamos 40 días preparándonos para celebrar la Pascua y al final parece como si la dinamita se nos acaba justo cuando tiene que encenderse.

La grandeza de los sacrificios, de los actos litúrgicos, de todas las celebraciones que nos brinda nuestra Santa Iglesia está en los frutos que para nuestro bien, recibimos de ellas. Esa grandeza reside en que nuestra vida debe ir transformándose a medida que pasa el tiempo en conforme a los criterios de Cristo y de acuerdo a la voluntad del Padre.
Un cristiano que sigue igual después de un tiempo, revísese…porque se estancó. 10, 20, 30 cuaresmas…jamás puedo ser igual, tiene que existir un propósito de mejorar constantemente. Tiene que existir una voluntad férrea de elegir el bien en todo momento…y HACERLO.

Mejorar como persona, como esposo-esposa, como hijo-hija-, como hermano-hermana, como amigo-amiga. Elegir el bien en todo momento y hacerlo es tarea apremiante.
Se necesitan manos en la masa, trabajadores en la amplia viña de Dios. Una viña que tenemos a pocos pasos en nuestros hogares y me atrevo a decir…a pocos pies de distancia. A veces, la tenemos justo al lado y no nos damos cuenta… Nos pasa como Maria Magdalena, que busca a Cristo en la tumba sin entender que Él está vivo; es un cambio de mentalidad. 

¡Está VIVO!, pero es que no queremos abrir los ojos y darnos cuenta de esa bella realidad.

- “pero… ¿dónde lo encuentro?”…me dirás…
- En tu hermano, tu esposo, en tu jefe, en el chofer del carro público, o el que maneja el taxi que te lleva. Búscalo allí y veras cuanta necesidad hace tu luz, cuanta necesidad de servicio, de amor, de esperanza…de perdón.
- “Es que ya lo he tratado todo”…me dirás luego, … “Yo me brindo y nunca recibo”…

A lo que te voy a responder:

- ¿Acaso no tiene nuestro Padre gran paciencia contigo y conmigo?, ¿acaso no se cansa de buscarnos y amarnos a pesar de nuestras carencias y metidas de pata que a cada momento realizamos?, ¿acaso no has conocido y recibido el perdón?, ese perdón inexplicable que brota solo del amor?, Somos testigos de la misericordia del Señor en nuestras vidas, en mis miserias…y ¿cómo es entonces que no puedo dar lo que he recibido?, ¿egoísmo?, ¿pereza?, ¿vanagloria, ¿soberbia?....La paciencia es una virtud que se ejercita a través de momentos que de alguna manera son fuertes y nos libra de tener tristeza, pero es una virtud que debe ejercitarse para desarrollarse.

Dice Santa Teresa: "La paciencia todo lo alcanza". Y San Francisco de Sales, dice: “No te apresures a responder hasta que no te acaben de preguntar. La paciencia y el tiempo hacen más que la fuerza y la violencia. Ten paciencia con todas las cosas, pero sobre todo contigo mismo”. Y Baltasar Gracián: “Quien tiene paciencia, obtendrá lo que desea. Tened paciencia y tendréis ciencia. Lo que no se puede evitar hay que llevarlo con paciencia. La paciencia es la fortaleza del débil y la impaciencia la debilidad del fuerte. La paciencia es la más heroica de las virtudes, precisamente porque carece de toda apariencia de heroísmo”. San Agustín en su libro De Patientia: “La paciencia es un don de Dios tan grande que en ella se manifiesta incluso la paciencia del que nos la da”.

“¿Por qué es tan difícil perdonar y olvidar? Yo lo llamo “vivir en el recuerdo”. Cuando nuestra Fe y nuestra Esperanza son débiles, podemos vivir inmersos en un recuerdo triste. Durante años revivimos y reavivamos ese momento de dolor y enojo, hasta que se nos deforma el alma y se nos endurece el corazón. En ese estado, empezamos a justificar todas nuestras debilidades por esa experiencia dolorosa que recordamos una y otra vez. A esa altura, es imposible ver las propias faltas con humildad y tratar de cambiar nuestra conducta indeseable para bien. Al final, un día nos percatamos de que estamos atrapados en un ciclo sin fin de frustración, enojo y tristeza.

Esa es una situación peligrosa ya que, a menos que rompamos ese patrón, todo lo que nos suceda cada día será un recuerdo de ese incidente que nos lastimó tanto. La tensión va a ir en aumento hasta que la vida entera se va a ver destruida por frustraciones que no existen. Es fácil imaginarse al hermano mayor cargado de amargura contra su hermano descarriado durante mucho tiempo. Si eligiera rechazar la alegría de la reconciliación y el sacrificio, cosecharía solamente tristeza y tormentos. Se estaría cargando sobre las espaldas ese rencor cada vez que viera a su hermano. Pero sería la opción que él mismo escogió la que le causaría tristeza.

¿Cuál es la solución? Sin duda, no es hacer de cuenta que no tenemos problemas ni sentimientos, ni que nunca hubo ofensa. No se pueden enterrar los sentimientos ni los recuerdos a costa de una gran fuerza de voluntad. Eso no sirve.

No, la respuesta requiere de un enfoque completamente distinto. Debemos usar esos sentimientos que nos provocan dolor como una oportunidad para imitar al Padre, nuestro Dios Compasivo, Misericordioso y Amante, que hace salir el sol sobre justos e injustos. Tenemos que empezar a ver lo sucedido como algo que Él permitió que pasara para nuestra santificación, para hacernos santos según nuestra reacción ante ese acontecimiento doloroso.” (extracto escrito  Madre Angélica)


En nuestra vida, el tiempo, las palabras y las oportunidades pasan y no regresan nunca. No tenemos tiempo que perder. ¿El ayer?...pues bien…ya pasó. ¿Acaso puedes cambiarlo?, no, entonces ¿para que sigues estancado allí?. Del ayer solo podemos tomar las enseñanzas que nos pueden ayudar a tomar mejores decisiones, para hacer un mejor día de hoy, un mejor mañana. 
Todos los días podemos soñar con un futuro mejor, con un ideal firme pero sin descuidar nuestro hoy que a la larga, es lo único que tenemos como oportunidad para hacer el bien, para amar, para elegir el cielo.


Las oportunidades también pasan y si no somos listos y abrimos los ojos, se nos pueden escapar de las manos. 
- “El mundo va muy aprisa”…me dirás también…el tiempo no me da.
- Dios nos ha permitido vivir en una época…  “¡bellísima!. “¡Me encanta la tecnología!, los medios, el ciber espacio, las redes sociales, el texting….todo. Y es que precisamente tenemos que estar en todo…y también en misa! .Alimentarnos, recibir las fuerzas necesarias y salir donde nos toque a repartir luz. Fíjate bien… “donde nos toque”. Donde Dios te puso. No es necesario inventarse una peregrinación a Tierra Santa (que debe ser genial también), porque Tierra Santa para cada uno de nosotros debe ser donde pisa nuestra familia, nuestros amigos, todos los conocidos y los más pobrecitos necesitados.

Resulta que Cristo Resucito. ¡Si!, y ahora ¿qué vas a hacer tu?, ¿qué voy a hacer yo?

- ¡No quiero quedarme en la tumba Señor!. Quiero salir contigo. Quiero salir a tu encuentro, quiero verte en los que me cuesta…si, en ese que es un problema porque todo lo discute, porque aún no te conoce, porque no es tan dichoso como yo. O en esta persona que lleva 20 años en la iglesia y resulta que no me saluda… “no lo entiendo Señor, no sé porque no me saluda y me hiere que no lo haga…y volteo la cara para no tener que asumir dar el primer paso…pero ayúdame tu Maestro…ayúdame a mirarte a ti en ese hermano, en esa hermana…ayúdame a entender que el amor SIEMPRE se adelanta.”

Somos testigos del amor de Cristo y Él nos enseña como actuar…¡por amor a Dios!...El Santo Espíritu nos indica cómo actuar, pero muchas veces, no le dejamos; nuestro yo, nuestro ego es más grande que nuestro amor y lo ponemos por encima de esa otra persona. ¡Ay si nuestro Padre del cielo fuera así…estaríamos todos acribillados, fulminados!.

Este tiempo de Pascua, es tiempo de acción. Tiempo de estar prestos a dar razón de nuestra fe. Tiempo de ser rostro de Cristo, manos de Cristo, corazón de Cristo.
Es una oportunidad para salir de nuestra comodidad, salir de nuestro egoísmo, nuestros demonios…es más, démosles vacaciones permanentes ya. Hagamos el intento cada día de poner nuestra voluntad y ofrecer nuestras obras. Pequeñas obras de bien…más bien diría…pequeñísimas obras de bien con las que daremos Gloria a nuestro Padre.

Siempre podemos hacerlo mejor, siempre hay algo que mejorar. Pidamos la gracia de que esta Pascua, podamos ser luz y sal en nuestros ambientes; que podamos llevar fe, alegría y esperanza a todos los que están a nuestro lado con la certeza de que al cielo vamos y solos nunca estamos.

Termino con un par de frases de la muy querida Madre Angélica:

 "Dios quiere que estés en el mundo, pero que seas tan diferente del mundo hasta que lo cambies. Manos a la obra".

 "No se puede ir al cielo odiando a alguien. Perdona ahora". 

 "Incluso el diablo cree que Dios existe. Creer tiene que cambiar la forma en que vivimos".

 Dios te bendiga

lunes, 25 de enero de 2016

Es ahora…no esperes más

Definitivamente cuando va uno a servir, el Señor le pone a uno ejemplos en frente que son merecedores de un galardón en el cielo.

En el apostolado de las visitas a los enfermos, al entrar en una de las habitaciones, encontramos un paciente con cáncer terminal, muy dolorido, quejándose en su cama. Le acompañaba una mujer joven, que nos recibió con cara agradecida al ver las imágenes (logos) de nuestros polos “Discípulos de Jesús”. El Señor es especialista en arrancar sonrisas de sus hijos.

Entramos y hablamos con él, William es su nombre. En medio de sus quejas, escuchó con tanta esperanza el mensaje consolador de Jesús, que nunca se deja ganar en generosidad. 

- “ Tiene cáncer terminal” nos dice la joven que le acompaña. “Todos sus órganos han sido afectados ”.

Al salir de la habitación, luego de dar un poco de consuelo a aquel hermano, preguntamos a la joven si era familia del enfermo, su respuesta nos conmovió:

- “No es mi familia, es un tío de mi esposo y yo lo cuido como si fuera mi familia. Hace 6 años que vive con nosotros, está solo, no tiene a nadie.”

- Pero…¿no se casó?, ¿no tiene hijos?

- “Tiene tres”, respondió, “pero viven todos fuera del país y no pueden venir, solo uno de ellos a veces viene a verlo y no tiene esposa porque es divorciado. Él vivía en Estados Unidos, pero vino a vivir para acá porque no le gusta vivir allá y nosotros lo acogimos en nuestra casa, pero está cada vez peor.”

Aquel testimonio de entrega era realmente admirable. Eso es misericordia. Eso es acompañar a un hermano hasta el final con dignidad.

Convivir con algún familiar enfermo dentro de la familia es realmente un acto de amor que demanda nuestra paciencia, fortaleza, recursos, pero sobre todo nuestra entrega plena y hasta cierto martirio porque demanda morir a nosotros mismos en muchas ocasiones y es un doble esfuerzo porque tanto los que se encuentran sanos como los que padecen dolencia deben ajustarse y ceder en tantas ocasiones.

Realmente actitudes como la de esta joven y su esposo iluminan el mundo porque hay dignidad.  -"Dios todo lo ve, alcance a decirle. Es realmente una gran obra la que realizan. Sigan hasta el final que El Señor les dará la fortaleza y Gracias necesarias para llevar todo a un termino digno".  El mismo Jesús indica en su palabra “Dichosos los misericordiosos porque ellos alcanzaran misericordia.”

Cuando vemos actos como este, uno piensa…así quisiera, si fuera mi caso, que alguien se ocupe de mi.

Ahora pregunto yo, ¿dónde están esos hijos que un día conocieron a ese Padre?, ¿es que ninguno verdaderamente tiene tiempo para aquel pobre hombre?.

Muchas veces el tiempo pasa muy rápido y no nos damos cuenta de que lo verdaderamente importante, se escapa entre los días que pasan.

Esto que le pasa a este hermano bien puede estar pasando con alguien de tu familia, o con algún amigo conocido; y el tiempo sigue corriendo; y pudiendo hacer alguna visita o acto bueno que va a traer felicidad y paz a esa persona antes de partir, aun no lo has hecho. No esperes mucho porque luego puede ser muy tarde. Es ahora, mientras hay vida que podemos hacer el bien, que puedes pedir perdón, si es el caso…que puedes perdonar. Es ahora que puedes decirle lo importante que ha sido para ti, lo mucho que lo extrañas, es ahora que puedes recordar los buenos momentos o llevarle un plato de sopa. Es ahora…no esperes más.

Dios te bendiga siempre.

Aquí te dejo las catorce obras de Misericordia.

jueves, 26 de febrero de 2015

Los 7 hábitos diarios para las personas que quieren ser Santas


Amigos y hermanos. Este material es tan práctico que no puedo dejar de compartirlo. Recuerden que este asunto de vivir en santidad es un "entrenamiento espiritual" constante. Necesitamos Coaching (Director Espiritual), y necesitamos ser dóciles al Maestro por excelencia (el Espíritu Santo). Les dejo esta joya para ir trabajando un chin cada día.



La santificación es un trabajo de toda la vida y requiere de nuestro esfuerzo para cooperar con la gracia santificante de Dios.

Nadie nace santo. Se consigue la santidad con mucho esfuerzo, pero también con la ayuda y la gracia de Dios. Todos, sin exclusión, están llamados a reproducir en sí mismos la vida y el ejemplo de Jesucristo, caminar detrás de sus huellas.

Estás leyendo esto porque estás interesado en tomar tu vida espiritual más seriamente de ahora en adelante. Aceptar de corazón uno de los puntos clave del Concilio Vaticano II: la importancia de la doctrina de la llamada universal a la santidad. También conoces que Jesús es el único camino a la santidad "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida."

El secreto de la santidad es la oración constante la cual puede ser definida como el continuo contacto con la Santísima Trinidad: "reza siempre y sin desfallecer" (Lc. 18:1).
Hay varios caminos para llegar a conocer a Jesús. Nosotros vamos a hablar brevemente sobre algunos de ellos en este artículo. Si quieres llegar a conocer, amar y servir a Jesús de la misma forma que aprendes a amar y enamorarte de otras personas: tu esposa, miembros de tu familia y amigos íntimos, por ejemplo, pasando un tiempo considerable con él en forma regular y, en este caso básicamente todos los días. El retorno, si lo haces, es la única verdadera felicidad en esta vida y la visión de Dios en la próxima. No hay sustituto a esto.

La santificación es un trabajo de toda la vida y requiere nuestro determinado esfuerzo para cooperar con la gracia santificante de Dios que viene por medio de los Sacramentos.

Los siete hábitos diarios que propongo consisten en el ofrecimiento de la mañana, la lectura espiritual (Nuevo Testamento y un libro espiritual sugerido por tu director espiritual), el Santo Rosario, la Santa Misa y Comunión, al menos quince minutos de oración mental, la recitación del Ángelus al mediodía y un breve examen de conciencia por la noche. Estos son los principales medios para alcanzar la santidad. Si eres una persona que quiere llevar a Cristo a otros a través de la amistad, estos son instrumentos con los cuales almacenarás la energía espiritual que te permitirá hacerlo. La acción apostólica sin los sacramentos, volverá ineficaz una sólida y profunda vida interior. Puedes estar seguro que los santos incorporaron por uno u otro camino todos estos hábitos en su rutina diaria. Tu objetivo es ser como ellos, contemplativos en el medio del mundo.

3 puntos importantes para prepararnos a cumplir los hábitos: Quiero remarcar varios puntos antes de examinar los hábitos

1. Recuerda que el crecimiento en estos hábitos diarios son como una dieta o un programa de ejercicio físico, es un trabajo de proceso gradual. No esperes incorporar los siete o aún dos o tres de ellos en tu agenda diaria inmediatamente. No puedes correr una carrera de cinco kilómetros si antes no te has entrenado. Tampoco puedes tocar a Liszt a la tercera clase de piano. Esta prisa te invita al fracaso, y Dios quiera que tengas éxito tanto en tu ritmo como en el Suyo. Debes trabajar cercanamente con tu director espiritual y gradualmente incorporar los hábitos a tu vida en el período de tiempo que corresponda a tu particular situación. Puede ser el caso que por las circunstancias de tu vida se requiera la modificación de los siete hábitos.

2. Al mismo tiempo tu debes hacer el firme propósito, con la ayuda del Espíritu Santo y tus especiales intercesores, para hacer de ellos la prioridad de tu vida - más importante que comer, dormir, trabajar y descansar-. Quiero aclararte que estos hábitos no se pueden adquirir a las corridas. Ese no es el modo como nosotros queremos tratar a los que amamos. Ellos deben hacerse cuando estemos más atentos durante el día en un lugar en silencio y sin distracciones; donde sea fácil ponerse en presencia de Dios y estar con Él. Después de todo, ¿no es más importante nuestra vida eterna que nuestra vida temporal? Todo esto redundará al momento de nuestro juicio como una cuenta de amor a Dios en nuestro corazón.

3. Quiero dejar en claro que vivir los hábitos no es pérdida de tiempo. No estás perdiendo el tiempo, en realidad lo ganas. Nunca conocerás una persona que viva todos ellos diariamente que sea menos productiva como trabajador o peor esposo o que tenga menos tiempo para sus amigos o no pueda cultivar su vida intelectual. Todo lo contrario, Dios siempre recompensa a los que lo ponen a El primero. Nuestro Señor multiplicará asombrosamente tu tiempo como multiplicó los panes y los peces y dio de comer a la multitud hasta saciarse. Puedes estar seguro de que el papa Juan Pablo II, la Madre Teresa o San Maximiliano Kolbe rezaban mucho más que la hora y media que se sugiere en estos hábitos repartidos a lo largo del día.



LOS 7 HÁBITOS PARA QUIENES QUIEREN SER SANTOS

Primer Hábito: Ofrecimiento del día por la mañana

El primer hábito es el ofrecimiento del día por la mañana; cuando te arrodillas y, utilizando tus propias palabras o una fórmula, ofreces todo tu día a la gloria de Dios. Lo que no es simple es lo que sucederá antes del ofrecimiento. "Véncete cada día desde el primer momento, levantándote en punto, a la hora fija, sin conceder ni un minuto a la pereza."
Si con la ayuda de Dios te vences, tendrás mucho adelantado para el resto de la jornada.
¡Desmoraliza tanto sentirse vencido en la primera escaramuza! (San Josemaría- Camino, 191)
En mi experiencia pastoral, quien puede vivir el "minuto heroico" en la mañana y a la noche va a la cama en el tiempo previsto, tiene la energía física y espiritual a lo largo del día para parar lo que este haciendo para cumplir los otros hábitos.

Segundo Hábito: Quince minutos de oración en silencio
  
El segundo hábito es por lo menos quince minutos de oración en silencio. Puedes agregar otros quince minutos extras en otro momento del día. Después de todo, ¿Quién no desea pasar más tiempo con tan excelente compañía? La oración es una conversación uno a uno, directa con Jesucristo, preferentemente frente al Santísimo Sacramento en el Sagrario. Esta es tu hora de la verdad o tu momento superior. Si lo deseas puedes abrirte y hablar acerca de lo que está en tu mente y en tu corazón. Al mismo tiempo adquirirás el hábito de escuchar cuidadosamente y meditar como otra María (Lc. 10.38-42) para ver qué es lo que Jesús te está pidiendo y qué te quiere dar. Es aquí que nosotros comprendemos su dicho "Sin Mí, nada pueden hacer."

Tercer Hábito: Quince minutos de lectura espiritual

El tercer hábito son quince minutos de lectura espiritual que usualmente consistirá en unos pocos minutos de sistemática lectura del Nuevo Testamento, para identificarnos con la Palabra y acciones de nuestro Salvador. El resto del tiempo en un libro clásico de espiritualidad católica recomendado por tu director espiritual. En cierto sentido, es el más práctico de nuestros hábitos porque a través de los años leeremos varias veces la vida de Cristo y adquiriremos la sabiduría de los santos y de la Iglesia junto con la lectura de docenas de libros, los cuales enriquecerán nuestro intelecto. También podremos poner las ideas allí expresadas en acción.

Cuarto Hábito: Participar en la Santa Misa y Recibir la Santa Comunión en estado de gracia

El cuarto hábito es participar en la Santa Misa y recibir la Santa Comunión en estado de gracia. Este es el hábito más importante de todos los siete (cfr. Jn. 6, 22-65). Ella debe estar muy en el centro de nuestra vida interior y consecuentemente de nuestro día. Este es el acto más íntimo, posible del hombre. Encontramos a Cristo vivo, participamos en la renovación de Su sacrificio por nosotros y nos unimos a su cuerpo y alma resucitado. Como el papa Juan Pablo II dijo en su Exhortación Apostólica Ecclesia in America "La Eucaristía es el centro viviente y eterno centro alrededor del cual la comunidad entera de la Iglesia se congrega" (n°35).

Quinto Hábito: Rezar cada día al mediodía el Angelus o Regina Coeli
El quinto hábito es rezar cada día al mediodía el Angelus o Regina Coeli, invocando a Nuestra Santísima Madre de acuerdo al tiempo litúrgico. Esta es una costumbre católica que se remonta a muchos siglos. Este es un hermoso modo de honrar a Nuestra Señora por un momento. Como niños recordamos a Nuestra Madre durante el día y meditamos sobre la Encarnación y Resurrección de Nuestro Señor, el cual da sentido a toda nuestra existencia.

Sexto Hábito: El rezo del Santo Rosario cada día

El sexto hábito también es Mariano. El rezo del Santo Rosario cada día y la meditación de los misterios, los cuales versan sobre la vida de Nuestro Señor y Nuestra Señora. Es un hábito que, una vez adquirido es difícil abandonar. Junto con la repetición de las palabras de amor a María y el ofrecimiento de cada decena por nuestras intenciones, nosotros tomamos un atajo hacia Jesús el cual pasa a través del corazón de María. El no puede rechazar nada de Ella.

Séptimo Hábito: Breve examen de conciencia por la noche antes de ir a la cama

El séptimo hábito es un breve examen de conciencia por la noche antes de ir a la cama. Te sientas, pides luces al Espíritu Santo y por varios minutos revisas tu día en presencia de Dios preguntándote si te has comportado como un hijo de Dios en el hogar, en el trabajo, con tus amigos. También miras una particular área, la cual tu tienes identificada con ayuda de tudirector espiritual, quien conoce tus necesidades para mejorar y llegar a la santidad. También puedes hacer una rápida mirada para ver si has sido fiel en los hábitos diarios que hemos discutidos en este artículo. Luego haces un acto de gratitud por todo lo bueno que has hecho y recibido, y un acto de contricción por aquellos aspectos en los que voluntariamente has fallado.
Si una persona honestamente mirase su día, no importa cuán ocupado esté, (y nunca me pareció encontrarme con gente que no esté muy ocupada a no ser que esté permanentemente retirada), puede frecuentemente encontrar que usualmente mal gasta un poco de tiempo cada día. Piensa, ¿qué necesidad hay de una taza de café extra cuando puedes usar ese tiempo para visitar el Santísimo Sacramento, quince minutos antes de comenzar el trabajo? O la media hora o mucho más, gastada mirando programas de televisión o videos. También es común, gastar tiempo durmiendo en el tren o escuchando la radio en el auto cuando puede ser usado para rezar el Rosario. Como también, ¿el diario no lo puedes leer en diez minutos en lugar de veinte dejando espacio para la lectura espiritual?
¿Y esa comida no podría hacerse en media hora dejando espacio para la Misa? No olvides que esta media hora es tiempo mal gastado cuando al final del día podrías haberla usado para una buena lectura espiritual, examinar tu conciencia e ir a la cama a tiempo para recuperar energías para las batallas del día siguiente. La lista continúa. Puedes hacer la tuya.
Sé honesto contigo y con Dios. Estos hábitos, vividos bien, nos capacitan para obedecer la segunda parte del gran mandamiento amar a los otros como a nosotros mismos. Estamos en la tierra como estuvo el Señor "para servir y no para ser servido." Esto sólo puede ser alcanzado junto a nuestra gradual transformación en otro Cristo a través de la oración y los sacramentos. Viviendo estos siete hábitos llegaremos a ser personas santas y apostólicas, gracias a Dios. Ten por seguro que, cuando caigamos en algo grande o pequeño, siempre tendremos un Padre que nos ama y espera en el Sacramento de la Penitencia y la devota ayuda de nuestro consejero espiritual para que volvamos a nuestro curso correcto.

Fuente: Padre John McCloskey | Iglesia.org


jueves, 20 de noviembre de 2014

Vístete de la verdadera Navidad

Un fuerte abrazo en Cristo para cada uno de ustedes.

Inicia pronto el tiempo más lindo del año!, Para mi el más hermoso porque es el tiempo en el que recordamos la venida de Jesús al mundo. Es el tiempo de la misericordia plena de Dios para con sus hijos, es el tiempo de la redención.

En este tiempo precisamente, las fuerzas del mal, no quieren que celebremos eso, por eso van a notar que hay tanto ruido en el ambiente, tanto bullicio, tanta “prisa” en todo…es como para que la fecha “pase pronto por debajo de la mesa” y no nos demos cuenta…


Por eso notarán que empiezan a cambiar las cosas, cambian los pesebres por regalos, por bolas brillantes…cambian el verdadero motivo de la celebración por un montón de cosas y necedades que buscan “llenar” los deseos de las personas y al final terminan volviendo más grande el vacío en el alma que solo DIOS puede ocupar.

Tengo una idea...vamos todos a ponernos un gorrito de Santa en estos días, pero OJO, no es del Santa de Coca-Cola…sino de San Nicolás, un santo de carne y hueso como nosotros, que existió y verdaderamente tenía el espíritu de la caridad. Vamos a pedirle que interceda por cada una de nosotros para que así como él estaba enamorado de Cristo y hacia obras para mayor Gloria de Dios, Nosotros también podamos revestirnos de la verdadera Navidad, volver a recibir al Niño Jesús en nuestros corazones y hacer muchas obras de amor para El, como regalos  de agradecimiento en respuesta del amor que de El recibimos.


Las luces, los adornos, los regalos….todo tiene sentido si lo hacemos mirando siempre el pesebre de nuestro Señor y debe recordarnos la felicidad de recibir a nuestro Salvador.
Preparemos pues nuestro corazón, con gran alegría y ayudemos a otros a vestirse de la verdadera Navidad.

Dios les bendiga.
Una hija muy amada de Dios


martes, 7 de octubre de 2014

Sentarse a los pies del Maestro

Solo desde los pies del Maestro podemos tener una vida plena de acción apostólica.
Solo desde su instrucción podemos hacer nuestras sus palabras y comunicarlas a los demás.
Solo desde el amor podemos dar sentido a nuestro hacer.
Solo desde su voz y su enseñanza podemos ser reflejos de su amor.


Todo los bienes están a los pies de Jesús. No solo "algunos"bienes, sino todos. El es el nombre sobre todo nombre, El, quien existe antes de todo, El para quien fueron creadas todas las cosas, por tanto no hay afán, trabajo o servicio que sea completo y tome sentido sino es realizado desde su regazo.

Antes de entrar en el servicio a los hermanos tenemos que estar convencidos y empapados de su amor, de su verdad.

Las almas, mientras más contemplativas y de oración, más fuerzas para la acción tienen. Más sed de su verdad tienen,

Nadie, absolutamente nadie puede dar lo que no tiene. Para dar a Cristo, debemos tener algo de Cristo. Para llevar esperanza, debemos primero nosotros haber recibido esa esperanza. Para dar a conocer su verdad, en primera instancia debimos nosotros conocerla y así puedo nombrar veinte ejemplos más, en todos los casos, primero debemos ser discípulos del Maestro para luego hacer discípulos a los demás.

Sentémonos hoy a sus pies. Contémosle nuestras cosas y sobre todo, escuchemos su mensaje. Dejémosle hacer en nosotros, porque al final, de eso se trata todo: Cristo que se dona, que se inmola, que se ofrece, que se da. Busquemos los mejores lugares frente al Señor. Que sea su luz que nos traspase, que nos nutra, que nos cambie. Seamos reflectores de la gracia de Dios, porque estando junto a El, nos llevamos la mejor parte. Nos llevamos un poquito de su amor.
Y saben que pasa con el amor?, la caridad?, ...se entrega a los demás porque la caridad no es perezosa.
Sentados a los pies de Jesús, esta la mejor parte. No seamos tontos, busquemos hoy quedarnos con esa mejor parte. Dios te bendiga.

lunes, 12 de mayo de 2014

"El tipo de las Chancletas"




Una amiga muy querida, publico en Facebook esta imagen con estos versos de un poema hermoso escrito por José Luis Blanco Vega. Como soy enamorada de las cosas de Dios, busqué la poesía completa y se la coloqué como comentario. Esto es lo que escribió mi amiga: 

"Me gusta pensar que esta estrofa no tiene nada que ver con religión. Pero por si acaso, la corono con el crucifijo de San Damián para evitarme un problema con el tipo de las chancletas, que me cae muy bien. La escogí para alguien que era exactamente así, como dice ahí." (A.Diaz)



Le hice este comentario: "De seguro el autor de estas letras, desde el cielo y al lado de "el de las Chancletas", quien también me cae muy bien esta feliz por la imagen de la Cruz. Amiga: te dejo el poema completo y lo firmo con un gran amén. 

Desde que mi voluntad
está a la vuestra rendida,
conozco yo la medida
de la mejor libertad.
Venid, Señor, y tomad
las riendas de mi albedrío;
de vuestra mano me fío
y a vuestra mano me entrego,
que es poco lo que me niego
si yo soy vuestro y vos mío.

A fuerza de amor humano
me abraso en amor divino.
La santidad es camino
que va de mí hacia mi hermano.
Me di sin tender la mano
para cobrar el favor;
me di en salud y en dolor
a todos, y de tal suerte
que me ha de encontrar la muerte
sin nada más. Amén
         (José Luis Blanco Vega)

"La santidad es camino que va de mí hacia mi hermano"...cuanta verdad en una frase. 
Este fin de semana, en compañía de unos hermanos,  tuvimos la oportunidad de estar un momento junto a los hermanos enfermos del Hospital Central ¿Y sabes cual es la razón?...simplemente porque "ese", el de las chancletas, me ha cautivado el corazón, y así como yo, ha cautivado a muchos y somos un montón los discípulos de Cristo Jesús.

Dice el Papa Francisco que la Santidad no es hacer cosas heroicas sino pequeñas y estoy totalmente de acuerdo. Simplemente se trata de hacer lo que tenemos que hacer porque NADIE hará lo que te corresponde a ti o a mi.

Esencialmente la vida de Gracia tiene que vivirse de cara al hermano, es una única vía la del amor, no hay otra. Darse, vaciarse, entregarse es el llamado para cada uno de nosotros en este peregrinar. Es increíble como el Espíritu va haciendo su trabajo y nos asiste en cada momento del camino hasta en las cosas mas chiquitas.
Vivir en comunidad permite que juntos podamos hacer mucho mas cosas, permite que se abra un abanico de posibilidades mejores, variadas porque el Señor usa todas las capacidades y cada uno de nosotros es una pieza única.




(En esta foto no están todos los que trabajan y tampoco la coloco por vanidad, pero sí quiero mostrarles la alegría y la inmensa paz que brinda trabajar y ser obreros 
en la gran viña del Señor.)

Es hermoso contar con hermanos comprometidos al llamado de Dios y es una gran oportunidad para ser testigos de como Cristo cumple sus promesas:

 "19 También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá.
20 Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos." Mt. 18, 19-20

Impresionante ver trabajar a Cristo...impresionante, comprometedor, conmovedor.

Otra de las promesas suyas que me encanta es esta: 
"no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento,  porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes. Mc. 13,11

Esa promesa es una de la que más me impulsa porque no depende de mis capacidades la transmisión del mensaje amoroso y redentor de Cristo, no depende de mi o de lo que yo pueda hacer, sino que es el Espíritu quien nos asiste y a través de quien obra Dios Padre. ¡Claro!, (pienso y me sonrío para mis adentros, jajaja), ¡si fuera por mis capacidades, no llega el mensaje!.
La providencia es simplemente espectacular y la providencia no es más que los detalles del Señor, es ese estar pendiente de nuestras cosas. Muchas gracias Señor por tanto.

Hemos pedido al Padre de "El de las chancletas" que mande más obreros a su viña, hacen falta, como dice Mons. Amancio: Hacen falta torres de relevo". 
Si te parece que es lindo hacer obras, pero no sabes como empezar. Si te quieres integrar a alguna comunidad y no sabes cual, si quieres hacer bien a los hermanos que están pasando por momentos difíciles. Te propongo esta hermosa comunidad de amor para que pongas todo eso que Dios te regaló en acción, en amor a los demás. No te quedes con tan hermoso regalo para ti solo, compártelo y verás como tu vida se vuelve plena porque como bien nos dice Jesús:

"Nadie enciende una lámpara y la cubre con una vasija, o la pone debajo de una cama, sino que la pone sobre un candelero para que los que entren vean la luz".




Si quieres integrarte, envíame un mensaje, no hace falta nada mas que un corazón dispuesto a entregarse. Lo mas difícil, es trabajo de Cristo.
Dios te bendiga.

Hay 2 comunidades disponibles: 
Pastoral de la salud "Visita a los enfermos"
y para los que son artistas y quieren cantarle al Senor, el Coro Parroquial SJT, que es otra forma hermosa de alabar nuestro Dios.

jueves, 1 de mayo de 2014

Tu Misericordia...¿Por dónde empezar?

¿Por dónde empezar?

Pues bien…como de costumbre, a medio día, me paré  un momento a conversar con Jesús. Tenía tantos deseos de verlo. ..después de todo lo que presencié  el fin de semana, no quería separarme de El ni por un momento. En estos días, celebramos la Divina Misericordia.


Entré al santísimo y después de saludarlo,  darle gracias por tanto, seriamente  me senté a conversar.

Al principio no tenia palabras, ni sabía que me ocurría, pero el Espíritu me asistió.

¿Cómo, me preguntaba, cómo era posible tanto amor por mí, por los hombres?…. ¿Cómo era posible que a pesar de fallar tantas veces me ames tanto y creas en mi?...

Una gran preocupación me embargó en ese momento….¿Acaso seré lo que tú quieres que sea Señor?, ¿Soy para lo que me hiciste?,
¿Acaso estoy haciendo tu voluntad en mi vida?,  ¿he sabido de alguna manera devolverte algo, una partecita de tanto?

Todo Maestro, eres  Tu. Todo inicia contigo y termina en ti.

Gracias Maestro. Gracias por la vida, gracias por mi hogar, gracias por mi esposo, Tu sabes cuánto lo quiero. Gracias por mis hijas, por mis Padres, por mi empleo, por la sonrisa en tu rostro cada vez que te veo.


¿Por dónde empezar a hablarte?...me hice el propósito de no pecar mas….solo tú sabes lo débil que soy y cada vez que volteo, vuelves otra vez a perdonarme porque yo vuelvo a ofenderte…y es que no acabo de entender, ¿será que no acabo de convertirme en lo que tú quieres Señor que sea?

Soy tan tonta que me arriesgo a perder la vida eterna, ¿por banalidades?... por tonterías, ¡tonterías sin valor!...
Recibí ayer tu perdón, maravilloso regalo que nos das. Eres tan sabio Señor…, una sonrisa sale de mi rostro y te miro…¡pero que tonta!…TU eres la sabiduría eterna. Tantas veces me pregunto,  ¿porqué quiero hacer las cosas bien y termino como San Pablo haciendo el mal que no quiero.

Mi alma estaba intranquila, traté de preguntarte porqué si trato de hacer las cosas bien siempre existe un "pero", un problema? ... ¡eres tan listo Señor!, me contestaste con una de mis frases preferidas… “ten calma, allí donde abunda el pecado, sobreabunda mi gracia”.

Verte en el Sagrario conmueve mi corazón tanto que rompo a llorar, solo acierto a decir gracias en mi corazón.

Quiero Señor mío, ser y hacer todo lo que esperas de mi. Ayúdame.

Todo esto ha venido porque …pues porque eres maravilloso, no hay otra razón. El día de ayer tuve la oportunidad, una vez mas de verte trabajando. ¡Oh mi Dios…que alegría es tenerte vivo entre nosotros!

Era día de la Divina Misericordia, muchos hermanos, amigos, mi esposo y yo fuimos a estar contigo. A darte gracias por tu misericordia con nosotros. ¡Qué grande es verte entre los hermanos Maestro. ¡Como cambian las cosas cuando eres Tu el que está en medio de ellos!. Como cambias los corazones…

El día, a medida que avanzaba se fue llenando mas y mas de tu presencia. Todo lo cubría tu eterno amor a nosotros. ¡Cuánto crees en el hombre!, el mismo que te insulta, que te cuestiona, que te ridiculiza.


Tu alegría fue llenando los corazones y de muchas partes venían a saludarte, a glorificarte, a pedirte a darte gracias. Era tu día, el día de tu Divina Misericordia, aunque sé que siempre es día de tu Santa Misericordia, porque soy testigo de eso. Porque no importa los momentos, el día o la hora, tu siempre te muestras amoroso.

Maria Luisa, mi amiga, me hizo una pregunta que me ha llenado de profunda esperanza  –Nathalie, ¿qué tú sientes cuando llevas la comunión a los enfermos?...se me iluminó  el  corazón. Te veía en el Sagrario y le contesté..."al principio me temblaban las manos…todavía me tiemblan,  explicarte lo que es llevar la comunión a los hermanos … no tengo palabras". Traté de explicarle un poco…

“es ser testigo del amor de Jesús. Jesús es un caballero, es El quien hace la obra. Es El quien se hace presente para todos. Jesús es tan generoso, nunca deja a sus amigos solos. Siempre se hace presente, lo he visto una y otra vez.  A veces  llego a una habitación y decimos venimos a traer la comunión y de repente escuchas…"ay si ,que bueno, mi esposo es ministro de la comunión (el señor de la habitación es de edad ya y está en cama)", o bien “qué bueno, yo tenía tanto deseo de comulgar y hoy no puedo ir a misa!". O bien la persona no puede comulgar y le hacía tanta falta recibir la noticia de que Dios la ama, que está a su lado, que tenga esperanza…”

Esto de ser testigo, a veces me hace sentir tan pero tan pequeñita. Y tan pero tan amada. ¿Cómo explicarlo?

En la fiesta de la Misericordia había un mar de gente, era el pueblo de Dios el que estaba allí. Cientos y cientos…miles de hermanos que acudían a verte Maestro. Por un momento, me sentí en Galilea, lo único es que en vez de peces comimos sandwichs, tal vez la comida era diferente pero Tu eres el mismo. El mismo que se paseaba  por todo el pueblo, el mismo al que la gente clamaba, el mismo a quien le pedían milagros y los hacías. Habían paralíticos, cojos, ciegos, sordos… ¿acaso no somos todos un poco ciegos, un poco sordos, uno poco enfermos?


Siempre tomas la iniciativa y así como te paseabas por  Jerusalén, Belén, Jericó, Canaán también te paseaste por Manoguayabo. Tan tierno, tan señorial, tan lleno de luz, tan imponente, lleno de majestad.
Contemplar a Jesus Misericordioso es otro de los regalos de Dios. Al final, la Misa estuvo cargada de verdad. Les dejo algunas pinceladas de lo que trato. La pronuncio Mons. Grullón y la verdad está para re-leerse cada día.

Extracto de la Homilía:

Hoy le pedimos a Dios 3 cosas: 
1- La capacidad de ver y oír nuestra miseria humana. 
2- La dicha de tener un corazón semejante al tuyo
3- La valentía de actuar conforme a la voluntad de Dios.
Hoy Jesús nos enseña 7 obras de Misericordia: 

1- Devolver el animo a los desanimados
2- Enseñar a los demás los dones que Dios nos ha concedido
3- Corregir el mal y No dejar que crezca entre nosotros
4- Consolar a los afligidos 
5- Perdonar a quienes nos hacen mal
6- Soportar a las personas que no nos caen tan bien
7- Rogar a Dios por todo

Homilía completa:

https://www.youtube.com/watch?v=MLAzrJv7p0k


Agradecida Jesús de tu misericordia en mi vida,


Nathalie

miércoles, 12 de marzo de 2014

UN BUEN EXAMEN DE CONCIENCIA PARA UNA BUENA CONFESIÓN

Este material, publicado por un hermano de Católicos con Acción, me parece genial para este tiempo de cuaresma. Se los comparto. 

“A quienes les perdones los pecados les quedarán Perdonados; 
a los que no se los perdones les quedarán sin perdonar.”(Jn. 20,23)

No hay pecado que no pueda ser perdonado, si nos acercamos a la misericordia de Dios con un corazón sediento de su Perdón. La confesión es un Sacramento consolador altamente personal donde Cristo sale al encuentro de los hombres y mujeres de nuestro tiempo.

Condiciones para una Buena Confesión.
+ Examen de Conciencia
+ Dolor por haber pecado
+ Propósito de no volver a pecar
+ Decir los pecados al confesor
+ Cumplir la Penitencia
¿Cuándo tienes que confesarte?
La iglesia pide que nos confesemos al menos una vez al año; pero hay que tener en cuenta que la Confesión es necesaria para reconciliarte con Dios cuando se le ha ofendido con un pecado grave y aconseja acudir a ella frecuentemente para renovar e incrementar la gracia santificante que nos da su Espíritu Santo.
Para ello debes arrepentirte sinceramente delante de Cristo de todos tus pecados cometidos y tomar la resolución de no volver a pecar.
Antes de hacer tu examen de conciencia debes ponerte en la presencia de Dios y pedirle su Luz, para que al momento de confesar tus pecados lo hagas de manera sincera y arrepentida asumiendo la responsabilidad de tus actos.
Confesión de pecados con sacerdote y Jesús
“Porque no sólo perdona, sino que también olvida tus pecados.” (Sal. 103, 11 – 13)

¿De qué te tienes que confesar?

De todo pecado grave y/o mortal no acusado hasta este momento, para que un pecado sea mortal debe tener materia grave; es decir que haya atentado contra la gracia de Dios y su Espíritu Santo, Pleno conocimiento de la gravedad del pecado y consentimiento, y voluntad plena en la acción del pecado.

¿Qué pasa cuando te Confiesas?

Te reconcilias con Dios, pues obtienes con seguridad su perdón.
Te vuelves grato a los ojos de Dios, pues te llenas de su Gracia.
Quedas preparado de forma Inmediata para recibir la Comunión Eucarística.
Quedas  revestido de la Dignidad de ser Hijo de Dios.
Quedas renovado en la calidad de una Vida Cristiana.
Te vuelves responsable, pues asumes las consecuencias de tus actos.
Te haces más humilde, pues reconoces sinceramente tus pecados.
Te vuelves más fuerte espiritualmente, pues reafirmas la voluntad de no pecar.
Recibes consejos que te ayudarán a superarte en tu vida Cristiana Católica.
“Yo perdonaré sus Maldades y no volveré a acordarme de sus pecados.” (Heb. 8,12)
“Ahora que ya estás listo para confesarte pide al Espíritu Santo que te ilumine para que puedas recordar cuáles son los pecados que han disgustado a Dios y a través de su Espíritu repasa los 10 mandamientos para saber que faltas haz cometido”.

Oración para la confesión.

Dios mío he pecado, y soy culpable ante Ti, dame el valor para confesarte mi falta en lo secreto de mi corazón, ilumina a mi confesor para que me guíe con seguridad en este camino aumenta mi humildad, hazla más auténtica, líbrame de mi pecado y perdona el dolor por haberte ofendido y por haber ofendido a mi prójimo, mi vida pongo en tus manos. Amén

1er Mandamiento – Amar a Dios: ¿Me da miedo o vergüenza llamarme o manifestarme como católico?, ¿estudio mi fe evito lo que pudiera dañarla? (lecturas, programas) ¿he hablado mal de mi Religión? ¿Dudo de Dios? ¿Acepto doctrinas que van fuera de mi fe y lo que enseña la iglesia católica? ¿Rezo todos los días? ¿Ofrezco a Dios mi día? ¿Me acuerdo de Él al menos por la mañana o por la noche? ¿Le doy gracias a Dios por todas sus bendiciones? ¿Cumplí la penitencia dada en mi última confesión? ¿He abusado de la confianza en Dios por presumir que ya me perdonó sin haberme confesado? ¿Pongo por encima de Dios, mis gustos, comodidades, egoísmo, pereza, vanidad, soberbia como si éstos fueran los valores supremos de mi vida? ¿Consulto el horóscopo, las cartas, juegos como la Ouija?

2do Mandamiento: – Respetar a Dios: ¿Pronuncio con respeto el Nombre de Dios, de la Virgen y de los Santos? ¿Hago juramentos falsos o inútiles? ¿He prometido algo a Dios y no lo he cumplido? ¿Cumplo mis promesas? ¿Hago maldiciones? ¿He ocultado por vergüenza en la confesión algún pecado grave y después he comulgado?

3er Mandamiento – Santificar las Fiestas: ¿Oigo la misa con devoción? ¿No respeto los momentos de la celebración de la misa? ¿Escojo distracciones por cualquiera que sea, en vez de la misa? ¿He faltado por pereza, falta de voluntad o por mi propia culpa a misa?

4to Mandamiento – Honrar a tu Madre y a tu Padre: ¿He sido cariñoso con mis padres, abuelos o alguna figura de autoridad? ¿Los he desobedecido? ¿Les ayudo de buena gana y con gusto? ¿Corrijo injustamente a mis padres? ¿Les he deseado algún mal? ¿Los he tratado con desprecio? ¿Los he sobornado? ¿He sido irrespetuoso con ellos?

5to Mandamiento – No Matarás: ¿Tengo enemistad, odio, rencor o resentimientos contra alguien? ¿He despreciado a los demás? ¿Me considero superior? ¿Me burlo de ellos, los critico, molesto o ridiculizo ante los demás? ¿He maltratado de palabra u obra a alguien? ¿Soy imprudente al conducir? ¿He aconsejado, practicado o fomentado cualquier modo de aborto? ¿Me he embriagado o drogado en exceso? ¿Me he deseado la muerte o a alguien más? ¿Omito acciones que pudieran impedir Homicidios, problemas como discusiones insultos o riñas? ¿Me aprovecho de los demás, por su entrega al servicio? ¿Soy Servicial o niego mi ayuda cuando me la piden? ¿Soy un buen ejemplo? ¿Fomento y/o ayudo a otros a cometer algún pecado?

6to y 9no Mandamiento – Respetar nuestro Cuerpo: ¿Soy puro de mis pensamientos, deseos, miradas, escritos, lecturas, tipos de diversión conversaciones? ¿Evito los malos pensamientos, imágenes, recuerdos, programas, procurando pensar en otra cosa que sea positiva? ¿He realizado actos impuros ya sea solo, con otras personas, del mismo o distinto sexo, con algún pariente? ¿Recurro a la pornografía en sus diferentes presentaciones? ¿Se las he mostrado o entregado a otros? ¿Mantengo varias relaciones? ¿Estoy en adulterio? ¿Le soy fiel a mi pareja? ¿Evito las situaciones de pecado y pido ayuda Dios ante las tentaciones?

7mo y 10mo Mandamiento – No Robar ni Codiciar: ¿He robado algún objeto o dinero? ¿He cooperado con otros en situaciones de robo o hurto? ¿Devuelvo lo que he prestado? Si he robado algo, ¿Tengo la intención de restituirlo? ¿Soy envidioso? ¿Pretendo tener por ambición? ¿He dañado lo que no es mío por el hecho de no tenerlo? ¿Comparto con los demás mis bienes? ¿He sabido utilizar bien el tiempo que me sobra? ¿Guardo el ayuno y la abstinencia? ¿Agradezco a Dios por los bienes recibidos? ¿Me impongo a los demás para alcanzar lo que quiero y la vez los desprecio?

8vo Mandamiento – Respetar la Verdad: ¿He Dicho Mentiras?¿He calumniado? ¿Revelo los secretos que se me han confiado? ¿Divulgo los errores, faltas o pecados de otros? ¿He criticado y hablado mal de otros sembrando así discordia, odio y división? ¿Permito que castiguen a otros por mis faltas y culpas? ¿Levanto juicios infundados del prójimo? ¿Hago trampas en las situaciones que se me presentan en la vida como exámenes, parciales, compras, trabajos? ¿Soy Honesto con los demás? ¿Omito mi capacidad de ayuda según mis posibilidades?

“Mi Espíritu quebrantado ofreceré a Dios, pues un corazón Humilde y Contrito Tú no lo desprecias.” (Sal. 51,19)

Pecados Capitales:
Soberbia.      Pereza
Envidia        Avaricia
Gula            Lujuria
Ira

  • ¿Soy Responsable con lo que me corresponde hacer?
  • ¿Aprovecho mi tiempo en cosas buenas?
  • ¿Aprovecho mis talentos, ofreciéndolos a los demás?
  • ¿Soy Justo?
  • ¿Soy Prepotente?
  • ¿Me dejo llevar fácilmente por los gustos y caprichos del momento?



Oración para después de la Confesión
un buen examen de conciencia
 Qué grande es tu misericordia, Señor. Tú me has aceptado como hijo tuyo y me has colmado de amor. Te agradezco, Señor, y te prometo por la ayuda de tu gracia amarte cada vez más y no separarme de ti.
Jesús bondadoso, concédeme que me mantenga fiel hasta el final. Haz que yo siempre desee y busque lo que a Ti te agrada. Que tu voluntad sea la mía, y la mía sea siempre la tuya y que siempre esté de acuerdo completamente.

Virgen Santísima, ayúdame, Tú eres la madre de la perseverancia, Tú eres la razón de mi esperanza, intercede por mí, guárdame en la gracia de Dios, limpio y feliz, como lo estoy en este momento. Cuida mis sentidos y mi mente para que mi corazón sea fiel a Dios hasta mi muerte. Amén.

Artículo escrito por nuestro colaborador y Católico con Acción David López