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martes, 17 de enero de 2017

Ponerme las Sandalias de Cristo


...¿Me tocó un hermano de comunidad medio difícil?. No importa, ese… ¡me lo gano para Cristo!, no por mis méritos sino por la santa gracia de Dios. Ayúdame Maestro a verle como Tú le ves, a devolver siempre el bien, orando y dándote gracias. -“¡Eso no es fácil!”, me vas a decir…. Bien…nunca nos dijeron que lo fuera. Bájate de ese “pedestal de la razón” y pide la gracia para que puedas empezar a amar. Es su gracia, no la tuya…..¡ah! y por si queda alguna duda…SI SE PUEDE, sino pregúntenle a San Pedro, a San Mateo, a Santiago y Juan, Esteban,…se lo pongo más actual (no me vayan a decir que eso es algo de “la antigüedad”)…a Madre Teresa, a Teresita de Lisieux (que no tuvo todo color de rosas – como a veces pensamos), a Juan XXIII, a Santa Faustina Kowalska, a Madre Angélica, a Padre Pio, a Edith Stein y tantísimos otros…

Si Dios te puso en esa comunidad es para dar, no para recibir; pues solo se recibe, dando; Solo se aprende, haciendo; solo se da testimonio, viviendo. Por eso dijo Santiago: “Muéstrame tu fe sin obras que yo por mis obras te mostrare mi fe”. “Obras son amores y no buenas razones”, dice el refrán. La fe que solo está escrita en libros, repetida y no vivida, lamentablemente no florece, se muere. Estamos llamados a dar fruto y ese fruto no es solo “el que me gusta y cuando me gusta… y con quien me gusta”. ¿No te parece un cristianismo muy cómodo?, ¿Eso fue lo que nos enseñó el Maestro?, ¿o nos mostró el cristianismo en la entrega, en el heroísmo, en el mazo esperanzador de la cruz que es muerte a mi “yo” y Gloria del Padre amado?.

Hay que ponerse las sandalias de Cristo cada vez que salimos a la calle, es más, no solo cuando salimos a la calle…hay que tenerlas puestas siempre, sobre todo en casa, porque solo con sus sandalias puestas podemos vivir en un constante conversatorio con Cristo. ¿Qué harías Señor ahora?, ¿Cómo enfrento este asunto que no me da paz? ¿Qué le pasa a este hermano, hermana que anda hiriendo a los demás y lastimándose a sí mismo? ¿Porque se aísla y se queda solo con sus razones? ¿Cómo puedo ayudar a acercarlo a ti? ¿Qué harías tu maestro, como puedo mostrarle tu bondad?. Tú conoces su vida, Tú conoces sus miserias, sus carencias, sus heridas y conoces también mis limitaciones; mira que me cuesta mucho quererle y más aún “hacerle algún bien”. Sé que si logro conectarlo contigo, Tú que eres el bien supremo, la verdad y la luz, puedes sanarle. Tú si puedes iluminar su vida, sus carencias… sanar sus heridas; ayúdame a ser bálsamo para su vida. A tener paciencia con mi hermano, al menos un poco de la mucha que tienes conmigo. Ayúdame a amarle para no ser mentirosa, pues como dice San Juan, no puedo decir que te amo a ti y no amar a mis hermanos.

«Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?» 1 Juan 4:20.



-“¡Ese hermano está haciéndolo mal, está muy equivocado!”, también me vas a decir…. Bien, así como misericordia es dar de comer al hambriento, de beber al sediento y vestir al desnudo, misericordia es también corregir al que se equivoca. Por “misericordia mal entendida” se perderán muchas almas. La misericordia no es “blandengue”, no me canso de decirlo, la misericordia es firme en el amor pues si fuera de otra manera el mismo Dios nos dejara en nuestro rumbo equivocado una vez que nos encontramos con El, pero no es así. Siempre rectifica nuestro camino con amor y firmeza. “Vete y no peques más”



Pidamos la gracia de ponernos siempre las sandalias de Cristo para que con su ayuda podamos ser pacientes con nuestros hermanos, pacientes también con nosotros mismos. Para que podamos realmente ayudarles en su camino al cielo y que su Gracia nos ayude en nuestro peregrinar, puesto que pecamos no solo de palabras y obras sino también por dejar de hacer un bien. Que el santo Espiritu grabe con fuego en nuestro Corazón que debemos hacer el bien siempre, que tenemos que vivir en santidad: ¡Santos o nada!


Dios les bendiga

miércoles, 2 de marzo de 2016

8 consejos sobre la Confesión que te regala San Francisco de Sales

Antes de realizar una confesión, primero hay que tener conciencia de lo que vamos a decir. Hay que hacer un esfuerzo en recordarlo todo .
 


Como bien sabemos, y ya lo hemos explicado en artículos anteriores: la confesión es el Sacramento de la Reconciliación. Antes de realizar una confesión, primero hay que tener conciencia de lo que vamos a decir, hay que hacer un esfuerzo en recordar todos esos pecados cometidos tanto voluntarios como involuntariamente en nuestra vida (examen de conciencia).
Hay que hacer como una recapitulación de nuestras vidas, a la luz de la Palabra de Dios, a la luz de los mandamientos del Amor de Dios, y no solo las que ocurrieron después de la última confesión, sino también, aquellos que no logramos decir por causa de omisión u olvido.

A continuación te presentamos 8 buenos consejos que nos dejó un gran Santo de de Dios: San Francisco de Sales. Espero que puedan ayudarte:

1.- Confiésate devota y humildemente cada ocho días: Aunque la conciencia no te acuse de ningún pecado mortal; de esta manera, en la confesión, no sólo recibirás la absolución de los pecados veniales que confieses, sino también una gran fuerza para evitarlos en adelante...

2.- Ten siempre un verdadero disgusto por los pecados confesados: Por muy pequeños que sean, haz un firme propósito de enmendarte en adelante. Muchos confiesan los pecados veniales por costumbre y como por cumplimiento, sin pensar para nada en su enmienda, por lo que andan, durante toda su vida, bajo el peso de los mismos, y, de esta manera, pierden muchos bienes y muchas ventajas espirituales...

3.- No hagas acusaciones superfluas, que muchos hacen por rutina: Evita decir: «No he amado a Dios como debía»; «no he rezado con la debida devoción»; «no he amado al prójimo cual conviene»; «no he recibido los sacramentos con la reverencia que se requiere», y otras cosas parecidas... diciendo esto, no le das un detalle a tu confesor del estado de tu conciencia... Examináte en las cosas específicas de la que hayas de acusarte, y, cuando las hayas descubierto, acúsate de ellas, con sencillez e ingenuidad: «he visto un pobre necesitado, y no lo he socorrido como podía»

4.- No te limites a decir los pecados veniales en cuanto al hecho; antes bien, acúsate del motivo que te ha inducido a cometerlos.


5.- No te contentes con decir que has mentido sin dañar a nadie: di si lo has hecho por vanagloria, para excusarte o alabarte, en broma o por terquedad.

6.- Di si te has dejado llevar del placer en la conversación, y así de otras cosas. Di si has caído muchas veces en esta falta, pues la duración acrecienta el pecado, porque es mucha la diferencia entre una vanidad pasajera, que aquella que ha recreado en nuestro corazón, durante algún tiempo

7.- Conviene decir el hecho, el motivo y la duración de los pecados, pues los que quieren purificar bien sus almas, para llegar más fácilmente a la santa devoción, han de ser muy diligentes en dar a conocer al médico espiritual el mal, por pequeño que sea, del cual desean ser curados.

8.- No cambies fácilmente de confesor, sino, una vez hayas elegido uno, continua dándole cuenta de conciencia, los días destinados a ello, confesándole ingenua y francamente los pecados que hubieres cometido, y, de vez en cuando, por ejemplo cada mes, o cada dos meses, dale también cuenta del estado de tus inclinaciones...

"La confesión y la contrición son tan bellas y de tan buen olor, que borran la fealdad y disipan el hedor del pecado" (San Francisco de Sales)



San Francisco de Sales, (1608). Introducción a la vida devota, De la santa confesión (Capítulo XIX)

Introducción, edición y aportes de PildorasdeFe.net


Aquí les comparto el link completo:

http://www.pildorasdefe.net/post/conocetufe/IHS.php?id2=8-consejos-confesion-francisco-sales-conoce-fe-oracion-reflexion

martes, 30 de junio de 2015

Estoy de colores… y no soy Gay

Estoy de colores… y no soy Gay, ni les,  ni Bi, ni trans

Hay cosas que se ven más bonitas en siglas:… ABC, (American Broadcasting System) ; BBC (British Broadcasting System); EBITDA - Earnings Before Interest, Taxes, Depreciación and Amortización; DVD –(Digital Video Disk); FBI –( Federal Bureau of Investigation (Oficina Federal de Investigación)…así por el estilo hay muchísimas más. Sin embargo, llama poderosamente mi atención unas siglas que últimamente están escuchándose…demasiado diría yo: LGBT.

Realmente, el que ve las siglas solamente o se refiere a algo que se denomina “Lobby Gay” creo que no acaba de asimilar la degeneración humana tan grande a la que se refiere. Las siglas quieren decir: Lesbianas, gays, bisexuales y transgénero (LGBT : Mujeres con parejas del mismo sexo, Hombres con parejas del mismo sexo, Personas que indistintamente tienen sexo con cualquiera de los dos sexos y personas que cambian su sexualidad a través de procesos quirúrgicos).

La verdad es que en "marketing 001", lo primero que te demuestran es que un producto malo, por más bonito que lo vendas o que te lo vendan…es malo y que si se sigue consumiendo, a la corta o a la larga tendrá efectos colaterales o en detrimento de los mismos usuarios.




En el día de ayer, aprobaron en EEUU el matrimonio entre homosexuales legalmente, lo cual es una catástrofe para la humanidad, una acción más de un gobierno totalmente en contra de la vida, más bien a favor de la muerte y mi comentario, lejos de ser despectivo es realista. Amo ese país, es precioso, pero están cavando su propia tumba; por una sencillísima razón, se están cerrando a la vida y están dando paso al egoísmo del hombre.




El hombre en su afán de hacer las cosas como le da la gana, tal como lo hizo Eva desde el principio: lo que le dió la gana, sin ver las consecuencias de sus decisiones para ella y para los demás. Ese fruto tan atractivo de aquel tiempo sigue estando hoy y para colmo con un “soporte legal”. ¡Cuánto tenemos que orar!, ¡cuánto tenemos que pedir a Dios su misericordia!. Pareciera que el hombre es la única especie que atenta contra su propia vida: relaciones sexuales entre personas del mismo sexo que no generan vida sino depravación; educando a la juventud en sexo oral y anal, promoviendo la homosexualidad como si fuera lícito y normal (y no estoy exagerando, lo acabo de ver en el diario digital).

Respeto todos los hermanos que tengan esas tendencias. Tengo muchisim@s amig@s asi y saben que les respeto.  Los respeto como personas y no me cabe duda de que Dios les ama, sin embargo, las actitudes, el pecado e inducir a otros en esos caminos es una crueldad. Conozco tantos que cada día buscan más y más degradaciones, que se enfrentan a tanto abuso y al final se convierten en guiñapos de personas que pierden la dignidad y terminan degradando a todos los que están a su alrededor porque no tienen identidad, no saben dónde está su interior, perdieron la brújula espiritual.

Con profunda pena escribo estas líneas. Con el corazón apretao’, sentido…impotente ante una situación mundial que debe ser de gran dolor para nuestro Señor. Y no solo para El, sino para la propia humanidad.
¿Es que acaso no existe el temor de Dios?, ¿Es que ya no sabemos hacia dónde va nuestra vida?. Re-leo Sodoma y Gomorra y lo veo tan actual que tengo miedo.

Ver a la gente por moda pintarse el rostro de colores en señal de apoyo a una actividad de esa índole solo quiere decir que el ser huno es capaz de andar en los caminos más oscuros solo por estar a la moda y quedar bien con el mundo.

Pio XII decía que el mundo se pierde por el cansancio de los buenos, yo creo que es verdad. No nos cansemos. Creo en la humanidad, creo en que la Gracia abunda donde está el pecado. Creo en el bien y en la gente. Creo que podemos hacer grandes y buenas cosas, en que podemos elegir el bien.

Repetir mucho una cosa no quiere decir que es verdad. Sigue estando mal.

El día de hoy puedo decir a boca llena, estoy de Colores, pero no de los colores que ahora quiere pintar el mundo, sino de los Colores de la Gracia de Dios, de los Colores que se viven en las virtudes teologales de la Fe, la esperanza y la caridad. Estoy de Colores, pero no los del libertinaje, sino los de la libertad plena, los que no me hacen presa de los más bajos instintos sino participe del mas bello ideal. Estoy de Colores y donde camino pretendo caminar en Gracia de Dios, busco los sacramentos, comulgo, rezo, voy a misa, me confieso y mis colores se avivan cada vez más. Creo en los colores que un día Cristo me presentó, porque así como hizo la alianza con Noé y marcó con el arcoíris su sello de amistad, así un día llenó de hermosos colores mi corazón y hasta el día de hoy puedo ver su belleza cada despertar, cada momento, cada día.

Estoy de Colores hermanos y no soy gay. Creo en la familia, creo en la vida, creo en los valores. Creo que el ser humano es capaz de alcanzar grandes fronteras del universo, pero sobre todo que con la ayuda de Dios, es capaz de alcanzar las fronteras de su corazón y su dignidad como ser humano.

Oremos hermanos, oremos porque ahí donde abundó el pecado, sobre abundó la gracia de Dios.
Dios les bendiga.

miércoles, 12 de marzo de 2014

UN BUEN EXAMEN DE CONCIENCIA PARA UNA BUENA CONFESIÓN

Este material, publicado por un hermano de Católicos con Acción, me parece genial para este tiempo de cuaresma. Se los comparto. 

“A quienes les perdones los pecados les quedarán Perdonados; 
a los que no se los perdones les quedarán sin perdonar.”(Jn. 20,23)

No hay pecado que no pueda ser perdonado, si nos acercamos a la misericordia de Dios con un corazón sediento de su Perdón. La confesión es un Sacramento consolador altamente personal donde Cristo sale al encuentro de los hombres y mujeres de nuestro tiempo.

Condiciones para una Buena Confesión.
+ Examen de Conciencia
+ Dolor por haber pecado
+ Propósito de no volver a pecar
+ Decir los pecados al confesor
+ Cumplir la Penitencia
¿Cuándo tienes que confesarte?
La iglesia pide que nos confesemos al menos una vez al año; pero hay que tener en cuenta que la Confesión es necesaria para reconciliarte con Dios cuando se le ha ofendido con un pecado grave y aconseja acudir a ella frecuentemente para renovar e incrementar la gracia santificante que nos da su Espíritu Santo.
Para ello debes arrepentirte sinceramente delante de Cristo de todos tus pecados cometidos y tomar la resolución de no volver a pecar.
Antes de hacer tu examen de conciencia debes ponerte en la presencia de Dios y pedirle su Luz, para que al momento de confesar tus pecados lo hagas de manera sincera y arrepentida asumiendo la responsabilidad de tus actos.
Confesión de pecados con sacerdote y Jesús
“Porque no sólo perdona, sino que también olvida tus pecados.” (Sal. 103, 11 – 13)

¿De qué te tienes que confesar?

De todo pecado grave y/o mortal no acusado hasta este momento, para que un pecado sea mortal debe tener materia grave; es decir que haya atentado contra la gracia de Dios y su Espíritu Santo, Pleno conocimiento de la gravedad del pecado y consentimiento, y voluntad plena en la acción del pecado.

¿Qué pasa cuando te Confiesas?

Te reconcilias con Dios, pues obtienes con seguridad su perdón.
Te vuelves grato a los ojos de Dios, pues te llenas de su Gracia.
Quedas preparado de forma Inmediata para recibir la Comunión Eucarística.
Quedas  revestido de la Dignidad de ser Hijo de Dios.
Quedas renovado en la calidad de una Vida Cristiana.
Te vuelves responsable, pues asumes las consecuencias de tus actos.
Te haces más humilde, pues reconoces sinceramente tus pecados.
Te vuelves más fuerte espiritualmente, pues reafirmas la voluntad de no pecar.
Recibes consejos que te ayudarán a superarte en tu vida Cristiana Católica.
“Yo perdonaré sus Maldades y no volveré a acordarme de sus pecados.” (Heb. 8,12)
“Ahora que ya estás listo para confesarte pide al Espíritu Santo que te ilumine para que puedas recordar cuáles son los pecados que han disgustado a Dios y a través de su Espíritu repasa los 10 mandamientos para saber que faltas haz cometido”.

Oración para la confesión.

Dios mío he pecado, y soy culpable ante Ti, dame el valor para confesarte mi falta en lo secreto de mi corazón, ilumina a mi confesor para que me guíe con seguridad en este camino aumenta mi humildad, hazla más auténtica, líbrame de mi pecado y perdona el dolor por haberte ofendido y por haber ofendido a mi prójimo, mi vida pongo en tus manos. Amén

1er Mandamiento – Amar a Dios: ¿Me da miedo o vergüenza llamarme o manifestarme como católico?, ¿estudio mi fe evito lo que pudiera dañarla? (lecturas, programas) ¿he hablado mal de mi Religión? ¿Dudo de Dios? ¿Acepto doctrinas que van fuera de mi fe y lo que enseña la iglesia católica? ¿Rezo todos los días? ¿Ofrezco a Dios mi día? ¿Me acuerdo de Él al menos por la mañana o por la noche? ¿Le doy gracias a Dios por todas sus bendiciones? ¿Cumplí la penitencia dada en mi última confesión? ¿He abusado de la confianza en Dios por presumir que ya me perdonó sin haberme confesado? ¿Pongo por encima de Dios, mis gustos, comodidades, egoísmo, pereza, vanidad, soberbia como si éstos fueran los valores supremos de mi vida? ¿Consulto el horóscopo, las cartas, juegos como la Ouija?

2do Mandamiento: – Respetar a Dios: ¿Pronuncio con respeto el Nombre de Dios, de la Virgen y de los Santos? ¿Hago juramentos falsos o inútiles? ¿He prometido algo a Dios y no lo he cumplido? ¿Cumplo mis promesas? ¿Hago maldiciones? ¿He ocultado por vergüenza en la confesión algún pecado grave y después he comulgado?

3er Mandamiento – Santificar las Fiestas: ¿Oigo la misa con devoción? ¿No respeto los momentos de la celebración de la misa? ¿Escojo distracciones por cualquiera que sea, en vez de la misa? ¿He faltado por pereza, falta de voluntad o por mi propia culpa a misa?

4to Mandamiento – Honrar a tu Madre y a tu Padre: ¿He sido cariñoso con mis padres, abuelos o alguna figura de autoridad? ¿Los he desobedecido? ¿Les ayudo de buena gana y con gusto? ¿Corrijo injustamente a mis padres? ¿Les he deseado algún mal? ¿Los he tratado con desprecio? ¿Los he sobornado? ¿He sido irrespetuoso con ellos?

5to Mandamiento – No Matarás: ¿Tengo enemistad, odio, rencor o resentimientos contra alguien? ¿He despreciado a los demás? ¿Me considero superior? ¿Me burlo de ellos, los critico, molesto o ridiculizo ante los demás? ¿He maltratado de palabra u obra a alguien? ¿Soy imprudente al conducir? ¿He aconsejado, practicado o fomentado cualquier modo de aborto? ¿Me he embriagado o drogado en exceso? ¿Me he deseado la muerte o a alguien más? ¿Omito acciones que pudieran impedir Homicidios, problemas como discusiones insultos o riñas? ¿Me aprovecho de los demás, por su entrega al servicio? ¿Soy Servicial o niego mi ayuda cuando me la piden? ¿Soy un buen ejemplo? ¿Fomento y/o ayudo a otros a cometer algún pecado?

6to y 9no Mandamiento – Respetar nuestro Cuerpo: ¿Soy puro de mis pensamientos, deseos, miradas, escritos, lecturas, tipos de diversión conversaciones? ¿Evito los malos pensamientos, imágenes, recuerdos, programas, procurando pensar en otra cosa que sea positiva? ¿He realizado actos impuros ya sea solo, con otras personas, del mismo o distinto sexo, con algún pariente? ¿Recurro a la pornografía en sus diferentes presentaciones? ¿Se las he mostrado o entregado a otros? ¿Mantengo varias relaciones? ¿Estoy en adulterio? ¿Le soy fiel a mi pareja? ¿Evito las situaciones de pecado y pido ayuda Dios ante las tentaciones?

7mo y 10mo Mandamiento – No Robar ni Codiciar: ¿He robado algún objeto o dinero? ¿He cooperado con otros en situaciones de robo o hurto? ¿Devuelvo lo que he prestado? Si he robado algo, ¿Tengo la intención de restituirlo? ¿Soy envidioso? ¿Pretendo tener por ambición? ¿He dañado lo que no es mío por el hecho de no tenerlo? ¿Comparto con los demás mis bienes? ¿He sabido utilizar bien el tiempo que me sobra? ¿Guardo el ayuno y la abstinencia? ¿Agradezco a Dios por los bienes recibidos? ¿Me impongo a los demás para alcanzar lo que quiero y la vez los desprecio?

8vo Mandamiento – Respetar la Verdad: ¿He Dicho Mentiras?¿He calumniado? ¿Revelo los secretos que se me han confiado? ¿Divulgo los errores, faltas o pecados de otros? ¿He criticado y hablado mal de otros sembrando así discordia, odio y división? ¿Permito que castiguen a otros por mis faltas y culpas? ¿Levanto juicios infundados del prójimo? ¿Hago trampas en las situaciones que se me presentan en la vida como exámenes, parciales, compras, trabajos? ¿Soy Honesto con los demás? ¿Omito mi capacidad de ayuda según mis posibilidades?

“Mi Espíritu quebrantado ofreceré a Dios, pues un corazón Humilde y Contrito Tú no lo desprecias.” (Sal. 51,19)

Pecados Capitales:
Soberbia.      Pereza
Envidia        Avaricia
Gula            Lujuria
Ira

  • ¿Soy Responsable con lo que me corresponde hacer?
  • ¿Aprovecho mi tiempo en cosas buenas?
  • ¿Aprovecho mis talentos, ofreciéndolos a los demás?
  • ¿Soy Justo?
  • ¿Soy Prepotente?
  • ¿Me dejo llevar fácilmente por los gustos y caprichos del momento?



Oración para después de la Confesión
un buen examen de conciencia
 Qué grande es tu misericordia, Señor. Tú me has aceptado como hijo tuyo y me has colmado de amor. Te agradezco, Señor, y te prometo por la ayuda de tu gracia amarte cada vez más y no separarme de ti.
Jesús bondadoso, concédeme que me mantenga fiel hasta el final. Haz que yo siempre desee y busque lo que a Ti te agrada. Que tu voluntad sea la mía, y la mía sea siempre la tuya y que siempre esté de acuerdo completamente.

Virgen Santísima, ayúdame, Tú eres la madre de la perseverancia, Tú eres la razón de mi esperanza, intercede por mí, guárdame en la gracia de Dios, limpio y feliz, como lo estoy en este momento. Cuida mis sentidos y mi mente para que mi corazón sea fiel a Dios hasta mi muerte. Amén.

Artículo escrito por nuestro colaborador y Católico con Acción David López