martes, 12 de marzo de 2013

“Prepárate para Semana Santa”


“Prepárate para Semana Santa”
 (Esto lo escribí hace un tiempo....pero se los comparto porque mucho sigue igual, vivamos nuestra Semana Santa con gran devocion)


“Prepárate para Semana Santa”, cómprate un buen sombrero, unos lentes de sol ‘aperos’, una neverita con hielo y un BBQ (Barbecue) , también un buen traje de baño y vete al gimnasio  pa’ que estés en forma…
Eso es lo que todos los días nos dicen la tele, la radio, los periódicos con unos encartes grandísimos de especiales, la publicidad…pero, me pregunto: nos estamos preparando para la “Semana Santa” o nos estamos preparando para la “Semana de Pachanga”?....
Pues la analogía que voy a hacerles, tiene que ver con todo esto que gira a nuestro lado. Decidí, así como muchos otros hermanos, realmente prepararme para vivir una profunda Semana Santa…
Mi gimnasio es la piedad, …ahí me pongo ‘en forma’. Practico mi amor a Dios diariamente: lo visito, lo escucho, trato de ir a la celebración de la misa cuantas veces puedo, le digo a Mamá María muchas veces que la amo con el rosario, realizo mi apostolado con amor y sobre todo, me confieso y limpio la casa de mi corazón para que Jesús la encuentre limpia.  Así, cuando llegue el momento de recibir y celebrar la resurrección maravillosa, yo también pueda resucitar con El y dejar atrás todo lo que me impide elevar mi alma al Padre.
Mis  lentes de sol los uso, mientras tomo el sol, para crecer en mi estudio, leo sobre el profundo San Juan de la Cruz, la decidida Santa Teresa, mi ‘abuelo’ en la fe: San Jose (si claro porque si Jesús es mi hermano…jajaja), Teresa de los Andes, San Alberto Hurtado, el hermano  San Francisco de quien aprendo tanto. Que hicieron ellos? Como enfocaron sus vidas? Cuáles fueron sus sacrificios? Que les costó?...
Mi  BBQ y la neverita de Hielo la llevo a todas partes porque ahí es donde esta mi acción. Con el BBQ alimento de ese amor que recibo gratis a los demás, les doy una milésima parte de todo lo que el Señor me regala a mi. Mantengo calientes para Dios esos corazones que a mi lado están, les llevo esperanza, una palabra de aliento o simplemente una sonrisa. En mi casa, ahí es donde ese calorcito se tiene que emplear a fondo y a veces como que se quiere apagar el carbón, pero con una brisita de la piedad vuelve y prende. Ah….pero la neverita es igual de importante…cada vez que quiero enojarme, agarro un pedazo de hielo y me enfrío…me enfrío como tantas veces tiene Dios que enfriarse conmigo, pero me ama tanto, que me quiere como me hizo.

Una hija muy amada de Dios
Nathalie Romero de Grau 

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