viernes, 29 de noviembre de 2013

CORONA DE ADVIENTO EN FAMILIA

Tuve la alegría de conocer esta tradición y de vivirla en familia la pasada Navidad. La experiencia fue tan hermosa, que este ano la vamos a repetir. Es un momento en familia, de intimidad, de crecimiento, de vida en la Fe. Es una partecita en donde cada familia, como iglesia domestica que es, trabaja en comunidad.

Aquí te dejo el esquema completo para hacerlo. Es bien fácil: busca 4 velas (si no encuentras los colores correctos, no importa, es un símbolo. Lo importante es la comunidad que se forma, la integración, la valoración, el amor que se hace presente. Dios te bendiga.

La corona o guirnalda de Adviento es el primer anuncio de Navidad.

La palabra ADVIENTO es de origen latín y quiere decir VENIDA. Es el tiempo en que los cristianos nos preparamos para la venida de Jesucristo. El tiempo de adviento abarca cuatro semanas antes de Navidad. 
Una costumbre significativa y de gran ayuda para vivir este tiempo es La corona o guirnalda de Adviento, es el primer anuncio de Navidad. 

Origen: 

La corona de adviento encuentra sus raíces en las costumbres pre-cristianas de los germanos (Alemania). Durante el frío y la oscuridad de diciembre, colectaban coronas de ramas verdes y encendían fuegos como señal de esperanza en la venida de la primavera. Pero la corona de adviento no representa una concesión al paganismo sino, al contrario, es un ejemplo de la cristianización de la cultura. Lo viejo ahora toma un nuevo y pleno contenido en Cristo. El vino para hacer todas las cosas nuevas.

La corona de adviento encierra varios simbolismos:

La forma circular: El círculo no tiene principio ni fin. Es señal del amor de Dios que es eterno, sin principio y sin fin, y también de nuestro amor a Dios y al prójimo que nunca debe de terminar.

Las ramas verdes: Verde es el color de esperanza y vida. Dios quiere que esperemos su gracia, el perdón de los pecados y la gloria eterna al final de nuestras vidas. El anhelo más importante en nuestras vidas debe ser llegar a una unión más estrecha con Dios, nuestro Padre.

Las cuatro velas: Nos hacen pensar en la obscuridad provocada por el pecado que ciega al hombre y lo aleja de Dios. Después de la primera caída del hombre, Dios fue dando poco a poco una esperanza de salvación que iluminó todo el universo como las velas la corona. Así como las tinieblas se disipan con cada vela que encendemos, los siglos se fueron iluminando con la cada vez más cercana llegada de Cristo a nuestro mundo. Son cuatro velas las que se ponen en la corona y se prenden de una en una, durante los cuatro domingos de adviento al hacer la oración en familia.

El listón rojo: Representa nuestro amor a Dios y el amor de Dios que nos envuelve.

BENDICIÓN DE LA CORONA DE ADVIENTO 
En algunas parroquias o colegios se hace la bendición de las Coronas de Adviento. Si no sepuede asistir a estas celebraciones, se puede hacer la bendición en familia con la siguiente oración:

Señor Dios, bendice con tu poder 
nuestra corona de adviento para que, al encenderla, despierte en nosotros el deseo de esperar la venida de Cristo practicando las buenas obras, y para que así, cuando Él llegue, seamos admitidos al Reino de los Cielos. 
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Todos: Amén.
La bendición de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre esta Corona y sobre todos los que con ella queremos preparar la venida de Jesús.

Celebración de la Corona de Adviento analizando la presencia de Jesucristo en la vida familiar
Esquemas para la oración al encender la velas de la corona de adviento

Primer Domingo de Adviento: El amor familiar.

Para empezar:
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Se apagan las luces y se lee el texto de San Juan 4, 7-11:
Amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios. Y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió a su Hijo único. A Dios nadie lo ha visto nunca, pero si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros.
-Palabra de Dios. 
-Te alabamos Señor.

Oración:
Que esta corona nos ayude a preparar los corazones de cada uno de los que formamos la familia para tu llegada el día de Navidad.

Vela:
Encender la primera vela recordando qué significa penitencia, conversión de corazón.

Para reflexionar: 
Hacer la siguiente pregunta ¿Cómo hemos amado este año en nuestra familia? El que desee responder en alto, lo puede hacer.

Propósitos: 
Después de la reflexión anterior, cada miembro de la familia dirá cuáles serán sus propósitos para mejorar y hará un compromiso para cumplirlos durante la semana.

Oración: 
Dios Padre, gracias por darnos una familia. Te pedimos que, ahora que comienza el adviento, en nuestra familia podamos demostrarnos el amor que nos tenemos y vivamos cada día más unidos. Te pedimos llenar nuestro hogar de tu amor divino. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Para terminar: 
Todos los miembros de la familia se toman de la mano y rezan juntos el Padre nuestro. Se encienden las luces y se canta una canción.

Para cantar: "Ven, Ven, Señor, no tardes"

Ven, ven Señor no tardes;
Ven, ven Señor que te esperamos:
Ven, ven Señor no tardes;
Ven pronto Señor.

El mundo muere de frío,
el alma perdió el calor;
los hombres no son hermanos,
el mundo no tiene amor.

Envuelto en sombría noche,
el mundo sin paz no ve,
buscando va una esperanza,
buscando, Señor, tu fe.

Al mundo le falta vida,
al mundo le falta luz,
al mundo le falta el cielo,
al mundo le faltas Tú.



Segundo domingo de adviento: La servicialidad en la familia.

Para empezar: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Se enciende la vela del domingo anterior, se apagan las luces y se lee el Evangelio de san Marcos 10, 43.45:
No ha de ser así entre vosotros; antes, si alguno de vosotros quiere ser grande, sea vuestro servidor; y el que de vosotros quiera ser el primero, sea siervo de todos, pues tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos.
-Palabra de Dios. 
-Te alabamos, Señor.

Vela: 
Se enciende la segunda vela de Adviento.

Para reflexionar: 
Guardar unos minutos en silencio y hacer la siguiente pregunta: En nuestro hogar ¿cómo nos ayudamos unos a otros diariamente? Cada miembro de la familia, si lo desea, puede responder en voz alta la respuesta.

Propósitos: 
Después de la reflexión anterior, cada quien dirá cual será su propósito a cumplir en la semana.

Para orar: 
Padre, que nos has dado una familia en la que todos nos ayudamos y somos felices, te pedimos bendecir nuestros trabajos y tareas de todos los días para que cumplamos con más ganas y alegría la tarea que nos toca hacer a cada uno de los miembros de esta familia en nuestro hogar. Amén.

Para terminar: 
Todos los miembros de la familia se toman de las manos y rezan juntos un padrenuestro. Se encienden las luces y se canta una canción.

Para cantar: 
Cantar la canción "Amar es entregarse"

Amar es entregarse olvidándose de sí
buscando lo que al otro pueda hacer feliz.

Qué lindo es vivir para amar
Qué grande es tener para dar
Dar alegría, felicidad
Darse uno mismo, eso es amar.

Si te amas como a ti mismo 
y te entregas a los demás, 
verás que no hay egoísmo
que no puedas superar.

Qué lindo es vivir para amar
Qué grande es tener para dar
dar alegría y felicidad
darse uno mismo eso es amar.

Tercer domingo de adviento: Ser mejor en familia.

Para empezar: 
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Se encienden las dos velas de los domingos anteriores, se apagan las luces y se lee la lectura del Evangelio según San Mateo 5, 13-16:

Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Para nada aprovecha ya, sino para tirarla y que la pisen los hombres.
Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad asentada sobre un monte, ni se enciende una lámpara y se la pone bajo el celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a cuantos hay en la casa. así ha de lucir vuestra luz ante los hombres, para que, viendo nuestras buenas obras, glorifiquen a vuestro Padre, que está en los cielos.
-Palabra de Dios. 
-Gloria a ti, Señor Jesús.

Vela: 
Se enciende la tercera vela de Adviento.

Para reflexionar: 
Después de la lectura anterior, se guardan unos minutos en silencio y se hace la siguiente pregunta: ¿qué hago yo para que mi familia sea mejor? Cada miembro de la familia puede responder en voz alta si desea.

Propósitos: 
Cada miembro de la familia puede decir cuál es su propósito durante la semana y se comprometerá a cumplirlo.

Para orar: 
Padre, en nuestra familia crecemos y aprendemos a ser mejores, te pedimos hoy que nos ayudes a ser una familia cristiana y ser un buen ejemplo para los que nos rodean, Te pedimos fuerzas para mejorar o cambiar lo que sea necesario de nosotros para que nuestra familia sea mejor cada día. Amén.

Para terminar: 
Todos los miembros de la familia se toman de la mano y rezan juntos el Padre nuestro. Se encienden las luces y se canta una canción.

Para cantar: "Jesús ¿quién eres Tú?

Jesús ¿quién eres Tu?
tan pobre al nacer, que mueres en cruz.
Tú das paz al ladrón,
inquietas al fiel, prodigas perdón.
Tú, siendo creador,
me quieres a mí, que soy pecador.
Tú dueño y Señor
me pides a mí, salvar la Creación.
Jesús ¿quién eres Tú?
tan pobre al nacer, que mueres en cruz.
Tú das paz al ladrón
inquietas al fiel, prodigas perdón.
Tú, dueño y Señor
me pides a mi salvar la creación
Jesús ¿quién eres Tú?

Cuarto domingo de adviento: La presencia de Dios en nuestra familia.

Para empezar: 
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Se encienden las tres velas de los domingos anteriores y se lee la lectura del Evangelio según San Mateo 7, 24-25:

Aquel, pues, que escucha mis palabras y las pone en práctica, será el varón prudente, que edifica su casa sobre roca. Cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y dieron sobre la casa; pero no cayó, porque estaba fundada sobre roca.
-Palabra de Dios. 
-Gloria a Ti Señor Jesús.

Vela: 
Encender la última vela del Adviento.

Para reflexionar: 
Guardar unos minutos en silencio y hacer la siguiente pregunta: ¿De qué manera se ha manifestado la presencia de Dios en nuestra familia durante el año? ¿Lo hemos dejado actuar o le hemos estorbado? Cada uno podrá responder si desea.

Propósitos: 
Después de la lectura anterior, cada uno de los miembros de la familia, dirá cuál es su propósito para la semana y se comprometerá a cumplirlo.

Para orar: 
Padre, que nos has dado una familia en la cuál te hemos conocido y amado, ayúdanos a vivir teniéndote siempre presente en nuestras vidas. Te pedimos que en esta Navidad nos regales el quedarte con nosotros en nuestros corazones y sentir que vives en nuestro hogar, en nuestras familias. Amén.

Para terminar: 
Todos los miembros de la familia se toman de las manos para rezar juntos un Padrenuestro. Se encienden las luces y se canta una canción.

Para cantar: "El camino que lleva a Belén".

El camino que lleva a Belén
baja hasta el valle que la nieve cubrió.
Los pastorcillos quieren ver a su Rey,
le traen regalos en su humilde zurrón.
Ropo pom pom, ropo pom pom.

Ha nacido en un portal de Belén
el Niño Dios.
Yo quisiera traer a tus pies
algún presente que te alabe Señor
más Tú ya sabes que soy pobre también,
y no poseo más que un viejo tambor,
ropo pom, pom, ropo pom, pom.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Adviento: Tiempo de esperanza, tiempo de trabajar, adelante!

Amigos: Gran tesoro en esta lectura.

Iniciamos el domingo el tiempo de Adviento. Saquemos provecho de este tiempo. La conversión debe y tiene que ser algo "palpable" en nuestra vida. Es normal que tengamos un poco de miedo...porque cuesta. Construir siempre cuesta, pero da unos frutos muy dulces para Gloria de Dios. Iniciemos este tiempo en el que viene nuestro Salvador, salvando internamente en nosotros mismos, todo lo que puede ser salvado...piensa: alguna cosa oscura que no esta muy bien?, dentro de ti?, tu sabrás que hay que salvar, que se debe traer a la luz de la verdad, que se debe liberar. Existen muchas maneras equivocadas de vivir el cristianismo, muchas actitudes erróneas que nos alejan a nosotros mismos y peor aun, a los que están a nuestro lado. Es tiempo de trabajar, es tiempo de esperanza.

Estas lineas mas abajo las escribió Alberto Hurtado, un hombre como tu y yo, de ahora, que actuaba en sus cosas ordinarias con excelencia, mas que eso, con santidad. Las comparto con gran recogimiento en mi alma.


SAN ALBERTO HURTADO, ALGUNAS MANERAS ERRADAS DE TRANSFIGURASE EN CRISTO:

“Para unos, la imitación de Cristo se reduce a un estudio histórico de Jesús. Van a buscar el Cristo histórico y se quedan en Él. Lo estudian. Leen el Evangelio, investigan la cronología, se informan de las costumbres del pueblo judío... Y su estudio, más bien científico que espiritual, es frío e inerte. La imitación de Cristo para éstos se reduciría a una copia literal de la vida de Cristo. Pero no es esto. Para otros, la imitación de Cristo es más bien un asunto especulativo. Ven en Jesús como el gran legislador; el que soluciona todos los problemas humanos, el sociólogo por excelencia; el artista que se complace en la naturaleza, que se recrea con los pequeñuelos... Para unos es un artista, un filósofo, un reformador, un sociólogo, y ellos lo contemplan, lo admiran, pero no mudan su vida ante Él. Cristo permanece sólo en su inteligencia y en su sensibilidad, pero no ha trascendido a su vida misma.”

“Otro grupo de personas creen imitar a Cristo preocupándose, al extremo opuesto, únicamente de la observancia de sus mandamientos, siendo fieles observadores de las leyes divinas y eclesiásticas. Escrupulosos en la práctica de los ayunos y abstinencias. Contemplan la vida de Cristo como un prolongado deber, y nuestra vida como un deber que prolonga el de Cristo. A las leyes dadas por Cristo ellos agregan otras, para completar los silencios, de modo que toda la vida es un continuo deber, un reglamento de perfección, desconocedor en absoluto de la libertad de espíritu. El foco de su atención no es Cristo, sino el pecado. El sacramento esencial en la Iglesia no es la Eucaristía, ni el bautismo, sino la confesión. La única preocupación es huir del pecado. E imitar a Cristo para ellos es huir de los pensamientos malos, evitar todo peligro, limitar la libertad de todo el mundo y sospechar malas intenciones en cualquier acontecimiento de la vida. No; no es ésta la imitación de Cristo que proponemos. Esta podría ser la actitud de los fariseos, no la de Cristo.”


“Para otros, la imitación de Cristo es un gran activismo apostólico, una multiplicación de esfuerzos de orientación de apostolado, un moverse continuamente en crear obras y más obras, en multiplicar reuniones y asociaciones. Algunos sitúan el triunfo del catolicismo únicamente en actitudes políticas. Para otros, lo esencial una gran procesión de antorchas, un meeting monstruo, la fundación de un periódico... Y no digo que eso esté mal, que eso no haya de hacerse. Todo es necesario, pero no es eso lo esencial del catolicismo.”

SAN ALBERTO HURTADO, NO SOLO NOS DICE LA FORMA ERRADA, SINO QUE NOS DICE CUAL ES LA VERDADERA SOLUCIÓN PARA TRANSFIGURASE EN CRISTO.


“Nuestra religión no consiste, como en primer elemento, en una reconstrucción del Cristo histórico; ni en una pura metafísica o sociología o política; ni en una sola lucha fría y estéril contra el pecado; ni primordialmente en la actitud de conquista. Nuestra imitación de Cristo no consiste tampoco en hacer lo que Cristo hizo, ¡nuestra civilización y condiciones de vida son tan diferentes!

Nuestra imitación de Cristo consiste en vivir la vida de Cristo, en tener esa actitud interior y exterior que en todo se conforma a la de Cristo, en hacer lo que Cristo haría si estuviese en mi lugar.

Lo primero necesario para imitar a Cristo es asimilarse a Él por la gracia, que es la participación de la vida divina. Y de aquí ante todo aprecia el bautismo, que introduce, y la Eucaristía que alimenta esa vida y que da a Cristo, y si la pierde, la penitencia para recobrar esa vida...

Y luego de poseer esa vida, procura actuarla continuamente en todas las circunstancias de su vida por la práctica de todas las virtudes que Cristo practicó, en particular por la caridad, la virtud más amada de Cristo.

La encarnación histórica necesariamente restringió a Cristo y su vida divino–humana a un cuadro limitado por el tiempo y el espacio. La encarnación mística, que es el cuerpo de Cristo, la Iglesia, quita esa restricción y la amplía a todos los tiempos y espacios donde hay un bautizado. La vida divina aparece en todo el mundo. El Cristo histórico fue judío vivió en Palestina, en tiempo del Imperio Romano. El Cristo místico es chileno del siglo XX, alemán, francés y africano... Es profesor y comerciante, es ingeniero, abogado y obrero, preso y monarca. Es todo cristiano que vive en gracia de Dios y que aspira a integrar su vida en las normas de la vida de Cristo en sus secretas aspiraciones. Y que aspira siempre a esto: a hacer lo que hace, como Cristo lo haría en su lugar. A enseñar la ingeniería, como Cristo la enseñaría, el derecho..., a hacer una operación con la delicadeza de Cristo..., a tratar a sus alumnos con la fuerza suave, amorosa y respetuosa de Cristo, a interesarse por ellos como Cristo se interesaría si estuviese en su lugar. A viajar como viajaría Cristo, a orar como oraría Cristo, a conducirse en política, en economía, en su vida de hogar como se conduciría Cristo.

Esto supone un conocimiento de los evangelios y de la tradición de la Iglesia, una lucha contra el pecado, trae consigo una metafísica, una estética, una sociología, un espíritu ardiente de conquista... Pero no cifra en ellos lo primordial. Si humanamente fracasa, si el éxito no corona su apostolado, no por eso se impacienta. La única derrota consiste en dejar de ser Cristo por la apostasía o por el pecado.

Este es el catolicismo de un Francisco de Asís, Ignacio, Javier, y de tantos jóvenes y no jóvenes que viven su vida cotidiana de casados, de profesores, de solteros, de estudiantes, de religiosos, que participan en el deporte y en la política con ese criterio de ser Cristo. Éstos son los faros que convierten las almas, y que salvan las naciones”.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Familia: ¡Eduquemos en valores!

Mi amiga Luz,  quien aprecio mucho, me solicitó que escribiera algo para su revista FUNDALED. Es un proyecto precioso que lleva a cabo junto a su esposo y el que te invito a conocer. Ellos llevan a muchos niños que no tienen recursos, el tesoro de la lectura. Luz fue profesora de mi hija Adelle, de esas profesoras que marcan el camino haciendo una labor admirable. Ese pequeño escrito es el que les comparto en esta ocasión.

Familia: ¡Eduquemos en valores!

¡Eduquemos en valores!, escuchamos diariamente en nuestra sociedad;  ¡Los valores son importantes para la familia, para la nación, para el ser humano!...y  ¿saben qué?, es verdad, tienen toda la razón.

Cuando inicie este escrito, necesariamente tuve  que remontarme a mi familia, ¿qué hago yo en mi familia?.  ¿Cómo estamos educando?. Pues les comento que no es una labor tan fácil, pero se puede. Si se puede educar con valores y en virtudes.

Hace un tiempo, mi esposo y yo tuvimos un hermoso encuentro con Cristo. Encuentro del que han salido muchos frutos para Gloria de Dios y uno de los mejores regalos que encontré, son las virtudes.
Los valores y las virtudes van de la mano. Se complementan y se sostienen. Les explico brevemente cual es la diferencia.  Por ejemplo, algunos valores son: respeto, sinceridad, honradez, amistad, tolerancia, amor. Como se puede apreciar, cada uno de estos valores y muchos otros más tienen valor en sí mismos. Son bienes por propia definición y sirven para tener una mejor calidad de vida en comunidad. Una vida armoniosa.
 Ahora, las virtudes son hábitos buenos que nos llevan a hacer el bien. Podemos tenerlas desde que nacimos o podemos adquirirlas después. Implican que hemos decidido, libre y voluntariamente, hacer el bien. La virtud se adquiere por repetición de actos o por un don de Dios.

La virtud permite a la persona no sólo hacer el bien, sino dar lo mejor de sí misma. La persona debe de superarse siempre. No existe otra posibilidad: o se hace uno mejor o se hace peor.
Una persona virtuosa, es una persona que aspira a la sabiduría por tanto, practica los valores, los vive y comparte con los demás

¿Cómo se dividen las virtudes?

Se dividen en Virtudes adquiridas y virtudes infusas.
La distinción fundamental es entre virtudes adquiridas, es decir, que se adquieren con nuestro esfuerzo a través de la repetición de acciones buenas, y virtudes infusas, es decir, recibidas como don de Dios junto con la gracia santificante.

¿Cuáles son las principales virtudes adquiridas?

Las virtudes adquiridas, llamadas también virtudes morales, se reagrupan en torno a cuatro virtudes fundamentales, llamadas cardinales, y que son la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza. .
Las principales virtudes infusas son la fe, la esperanza y la caridad, que toman el nombre de virtudes teologales porque se refieren directamente a Dios.

DIFERENCIA ENTRE VALORES Y VIRTUDES


VALORES
VIRTUDES
Están en los sujetos y en las cosas
Están en las personas que las
adquieren
Están en las sociedades, como resultado
de las relaciones humanas
Sólo se dan en las personas, pero la
sociedad se beneficia con ciudadanos
virtuosos
Son la base de la dignidad humana
Manifiestan la dignidad de la persona


Como podemos ver los valores y las virtudes van caminando unidos. Nuestra vida se va conformando entre unos y otros. En la familia, con tanto bombardeo que recibimos de los medios, del ambiente, por todas partes, una de las fuentes más veraces para educar en valores y virtudes  es la lectura.

Tengo dos hijas, y desde que estaban bien pequeñitas mi esposo y yo nos preocupamos de comprarles libros que les edificaran en valores concretos. Desde las famosas "Fabulas de Esopo" hasta libros infantiles con vidas de hombres y mujeres santos, como Francisco de Asís o un ejemplo más cercano, la madre Teresa de Calcuta. Esto les da a nuestras hijas un abanico de posibilidades enorme, les muestra que en esta vida, si podemos cultivar el bien, para nosotros y para los demás.

Otro de los aspectos que debe estar presente en nuestra familia es uno IMPRESCINDIBLE: El Ejemplo. Nosotros los padres no podemos darnos el lujo de decir una cosa y luego hacer otra, eso lo que ensena es justamente lo contrario a valores, eso es deshonestidad.

Un ejemplo sencillo: Todo programa de televisión que usted considere inadecuado para sus hijos, ante todo deje de verlo usted. Eso es ser modelo.

Nadie está diciendo que crucemos el canal de la mona nadando, no, es sencillamente, hacer lo que vivimos pregonando. Los valores formadores del bien no radican ni en la grandilocuencia ni en cúspides inaccesibles. Aparecen en la vida diaria de cada quien. En la vida de esfuerzo, trabajo, constancia, disciplina. Eso es lo que realmente educa.

Si debo confesar, que me ha sido tal vez, "fácil" inculcarles valores a nuestras hijas. Ha sido fácil por una sencilla razón, tenemos a Dios como centro de nuestra familia y quien trata de vivir el mensaje evangélico, vive en valores y en virtudes.

Amigas y amigos, les animo a vivir cada día dentro de los valores humanos y a fomentarlos y reconocerlos en sus familias. Todo mundo se siente bien cuando es valorado y una vez se recibe ese "espaldarazo", las acciones buenas se van inculcando. Nosotros, nuestra familia y nuestra sociedad serán los grandes beneficiados.