miércoles, 30 de abril de 2014

3 Características que los Católicos deben Recuperar Urgentemente



¿Por qué palabras como “cristiano”, “biblia” y “evangelización” se asocian a nuestros hermanos protestantes y no a nosotros, los católicos?


Brantly Millegan

Piensa en alguien que se describe como cristiano, que fundamenta sus creencias en la Biblia y que está apasionado por compartir a Jesús con los demás. ¿Qué tipo de persona te viene a la mente?
 
Yo sé que el primer pensamiento de la mayoría de las personas es un protestante evangélico.
 
¿Por qué no un católico? ¿Qué nos ha pasado?
 
Los católicos son miembros de la Iglesia que compiló las Escrituras, de la Iglesia de los grandes santos misioneros y mártires, de la Iglesia establecida por el propio Cristo. ¿Como es que otras personas son hoy más conocidas que los católicos por ser evangelizadoras y cristianas que creen en la Biblia?
 
Yo estoy seguro de que nuestra condición de minoría cultural aquí en EE.UU. ha sido un factor relevante para la formación de esta percepción: la mayoría protestante tuvo más fuerza en el establecimiento de los usos lingüísticos. Y la falta generalizada de fidelidad a la doctrina católica entre los autodenominados católicos, en las últimas décadas, ciertamente no ha ayudado a cambiar eso...
 
Mas sean las que sean las razones, yo sé que nosotros, los católicos, hemos sido “cómplices” de esa percepción.
 
Esto es perjudicial tanto para nuestra comprensión de nosotros mismos como católicos como para nuestras relaciones con los no católicos. Es difícil vivir la fe ortodoxamente y compartirla con los demás si aceptamos falsas narrativas culturales, falsas dicotomías y una terminología impropia.
 
Para ser muy claro: no estoy diciendo que los católicos deban exigir que los demás dejen de identificarse con esas características, ni que debamos forzar a los demás a hablar de nosotros de esta forma u otra. Los demás son libres para expresarse desde el punto de vista de su fe y de su visión del mundo.
 
¡Pero nosotros también!
 
Por esto, propongo que, en nuestra forma de hablar, en nuestra mente y en nuestras acciones, nosotros los católicos nos atribuyamos con más confianza estas tres características:
 
1) El término "cristiano"
 
¿Cuántas veces has oído a alguien hacer distinción entre "católicos" y "cristianos", usando este último término para referirse a los protestantes evangélicos? Compara con el número de veces que escuchas a los católicos llamarse a sí mismos “cristianos” en una conversación normal.
 
Esta crisis de identidad es bastante grave. La Iglesia católica enseña que solo en ella está la plenitud de la fe cristiana. “Catolicismo” es sólo otro nombre de la religión cristiana, y significa precisamente “totalidad”, “universalidad”. Se el católico sigue su fe, él es cristiano en el sentido más completo del término.
 
Y si realmente creemos esto, tenemos que reflejar esta certeza en nuestra forma de hablar.
 
Está claro que no debemos abandonar el término "católico". La Iglesia afirma que los seguidores de Cristo bautizados, mas no católicos, también se denominan "cristianos" con toda justicia (Unitatis redintegratio, 3): por eso, necesitamos el término "católico" para ayudar a distinguirnos a nosotros mismos.
 
Pero también necesitamos llamarnos, con toda confianza, "cristianos". O, por lo menos, "cristianos católicos". No tenemos que dejar que el término "cristiano" sea sinónimo de "protestante".
 
2) La Biblia
 
La Biblia enseña la doctrina católica. No enseña la doctrina protestante.
 
En serio.
 
¿Es extraño oír esto? Pues bien, yo fui criado como protestante y me di cuenta de que muchos protestantes, especialmente evangélicos, insisten desde hace mucho tiempo en decir que la fe de ellos es lo que la Biblia enseña, que es como si los católicos les hubieran dejado sólo a ellos esa prerrogativa. ¡Les dejamos la Biblia a ellos! Por lo menos, culturalmente hablando.

Pero no deberíamos hacer esto. La Biblia no enseña la “sola fides” ni la “sola scriptura”. El purgatorio, por otro lado, es completamente bíblico (cf. 1 Cor 3,11-15 , Mt 12,32, et al.). Lo mismo vale para la autoridad de la tradición oral (2 Ts 2,15), para el poder de los sacerdotes de absolver los pecados (Jn 20,22-23) y para la práctica de la oración por los muertos (2 Macabeos 12,39-45).

(Si has reparado en mi última referencia bíblica, en el párrafo anterior, y tienes la sensación de que "bueno, ese libro no cuenta mucho", tengo que decirte que los  católicos creemos que 2ª Macabeos es tan inspirado y canónico como el Génesis y el Evangelio de Mateo. Y tenemos que tratarlo como tal. Todos ellos son, por igual, Palabra de Dios. A propósito, la Biblia tiene 73 libros y no 66. Todas las Biblias con sólo 66 libros son incompletas, pues les faltan partes vitales de la preciosa Palabra de Dios, que nos da vida).

Los católicos creen desde hace siglos que la Biblia es la Palabra inspirada por Dios, desde bien antes de la existencia de los protestantes. Y es precisamente el estudio de la Palabra de Dios lo que nos lleva hasta la doctrina católica.

No quiero incentivar animosidad alguna entre católicos y protestantes: este artículo no tiene la intención de demostrar que la Biblia enseña la doctrina católica. Yo solo estoy intentando ayudar a los católicos, a que tengamos más claridad sobre nuestras creencias.

Desde nuestro punto de vista, la Biblia es completamente católica. Entonces, ¿por qué no actuamos en coherencia con esta certeza?

3) Evangelización

Evangelizar es una misión que los evangélicos, mormones y testigos de Jehová se esfuerzan por cumplir – y, a veces, son ridiculizados por causa de esto. “¡Menos mal que somos católicos! ¡Somos más sofisticados”, dirá alguien. “Dejad que los evangélicos, mormones y testigos de Jehová sigan con su reputación de evangelización. En este mundo moderno y pluralista, no queremos que se nos asocie al intento permanente de imponer nuestras creencias por encima de los otros, ¿cierto?”.

Más o menos. “Imponer nuestras creencias por encima de los demás” no, pero manifestarlas con total naturalidad sí. Evangelizar es la misión primera de la Iglesia católica.

¿Dudas? Lee el Nuevo Testamento. O el catecismo. O la Evangelii Gaudium.

No tenemos que copiar los métodos de evangélicos, mormones y testigos de Jehová, pero nosotros los católicos tenemos que creer que nuestra misión es, sí, la de evangelizar, la de transmitir la Buena Noticia. Y tenemos que vivirla abiertamente: "Nosotros, en la Iglesia católica, creemos que todos necesitan conocer a Jesús para salvar su alma y que lo mejor para conocerlo plenamente es formar parte de la Iglesia católica, establecida por Él".

El mundo entero tiene que saber exactamente lo que somos. Si las personas no saben que la salvación de las almas es nuestra misión, están completamente desinformadas sobre qué es la Iglesia católica. Si un católico no sabe o no cree en esto, ni él mismo sabe lo que significa ser católico.

La evangelización debería ser el foco de la predicación católica, de nuestras conversaciones y de la vida diaria de todos nosotros. No podemos concebir el catolicismo sin evangelización.

Y no estamos copiando la evangelización de otras personas. Nosotros, los católicos, salimos al mundo para evangelizar desde Pentecostés. Evangelizamos el Imperio Romano, llevamos el Evangelio a Extremo Oriente. Siempre fuimos evangelizadores y tenemos que serlo de nuevo.

La "nueva evangelización", propuesta por San Juan Pablo II y continuada por Benedicto XVI y Francisco, ha hecho mucho para devolver la palabra "evangelización" al lenguaje cotidiano de los católicos.

Es un buen comienzo. Nosotros, los católicos, necesitamos seguir el ejemplo de estos tres papas, volverlo nuestro, y como los santos anteriores a nosotros, retomar nuestro papel de evangelizadores: divulgadores de la Buena Nueva de Jesús.
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miércoles, 23 de abril de 2014

CAMINO A EMAUS


Les comparto este escrito del Hermano Eleazar Guerra, esta lectura corresponde al día de hoy, me parece una meditación muy buena. Jesús pasa a nuestro lado tantas veces y somos verdaderos ciegos.


Después de la experiencia vivida en Cuaresma, ¿Cómo perderme vivir ese Triduo Pascual? Experiencia hermosa y vivida de la Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo.
Hoy lunes, volver a la rutina, con la alegría de mi Hermano Mayor resucitado, llevar mis sobrinos de vuelta a su casa, ellos se gozaron gran parte de las celebraciones, sobre todo la hermosa Vigilia de Resurrección.

Luego de dejarlos, veo que se me ha hecho tarde y voy caminando por una calle solitaria, nunca he sentido miedo, el cristiano no camina solo, aunque siempre anda uno prevenido por las tantas historias de atracos y hasta asesinatos que escuchamos en los noticiarios y  hasta de personas cercanas a nosotros.

Por lo visto no veo compañía para el camino, entonces me pongo a pensar en lo que ocurrió luego de la Pascua, hace más de dos mil años. Si hoy día Jesús, luego de su resurrección fuera caminando conmigo, ¿qué tendría para decirme?.

+    La Paz esté contigo, ¿Por qué caminas tan apresurado?

- Perdón, es mi forma de caminar desde pequeño. En mi infancia la escuela me quedaba muy lejos y había que hacerlo rápido para llegar a tiempo.

+  ¿Por qué tanta fiesta en estos días? Veo muchas personas llegar de distintas partes, muchos en autos veloces, hasta se han accidentado; muchos tomaron tanto alcohol que fueron a parar al hospital; otros se han excedido en la playa y han pescado una insolación tremenda. ¿Qué provoca tanta algarabía en la gente, que pierda la cabeza de esta manera?

- ¿Es que usted no se ha enterado de lo que celebramos en estos días? Para esta fecha conmemoramos la Semana Mayor, luego del tiempo de Cuaresma, recordamos la Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Todos los cristianos recordamos cada año este hecho, en que por el amor que Dios nos tiene, envió su Unigénito, para que padeciera y muriera en la cruz, para que todos podamos alcanzar la vida eterna. Pero lamentablemente, muchos no entienden esto, y aprovechan los días que tienen libres de trabajo para unas vacaciones, pero muy lejos del motivo por el cual es tiempo de celebración.

+  Que duro se ha puesto el corazón de la gente, no han entendido el     mensaje de salvación, no han entendido el "Amar a Dios sobre todas las cosas y amar a tu prójimo como a ti mismo".

En se momento, pasaba junto a una puerta de una gran casa, y al pasar frente a un gran portón, con grandes detalles decorativos, un perro enorme me ladró casi al oído y me sacó de mi conversación momentáneamente.

- Perdona mi espanto, no esperaba tal ladrido, a penas son las siete de la noche y un lunes luego de semana santa, a esta hora, ya debían estar ahí los propietarios, pero parece que llegan tarde de sus vacaciones.

+  No te preocupes. He observando la gente y veo que todo ha cambiado mucho, tal como sabía desde el principio, se siguen cumpliendo las escrituras: La gente se hace ídolos, ya no de oro ni de bronce, la gente se hace ídolos de otras personas, endiosan a alguien que les deleita, enloquecen por una belleza superficial que esconde un mal que los destruye, prefieren morir para siempre, antes que dejar de enriquecerse a cualquier precio. Gastan grandes fortunas en autos, casas, fiestas, ropas, joyas, y les cuesta dar un poco al Dios que los provee de todo cuanto tienen. Pasan en sus grandes autos delante de gente que todavía no sabe que va a comer cuando llegue a la ribera del río donde ha podido construir una pequeña choza para vivir. 

- Te pido perdón, Señor, por las veces que me he comportado de esa manera, todos cometemos errores y cuando empezaste a caminar y conversar conmigo, no niego que sentí temor de hablar con un extraño en el camino. Pero veo que tienes mucha sabiduría y me encantaría que te quedaras en mi casa este día. No tengo mucho, pero puedo compartir lo que tengo contigo.

Al llegar a casa, compartimos la cena, me dio apuro, porque tenía solo lo que había quedado de la comida y un poco de pan, lo calentamos y me quedé sorprendido al ver como bendijo la comida y partió el pan. En ese momento le reconocí : era el Señor Jesús…y desapareció de mi vista.


Me he quedado pensando largamente, cuantas veces Jesús ha pasado a nuestro lado y le hemos ignorado alegando tantas razones humanas: “!Como voy a hablar con un extraño! ¿Y este, quien se cree para hablarme sin conocerme? ¡Que tipo mas extraño, anda descalzo y harapiento! ¡Seguro este viene a pedirme! 
No se cual excusa has utilizado, cada quien sabrá la suya, Jesús, sigue caminando entre nosotros, celebramos la Pascua de Resurrección, pero esto no se puede quedar ahí, la labor sigue. "La mies es mucha y los obreros pocos, rogad pues, al dueño de la mies, que envíe mas obreros". 
Sigamos el camino a Emaus, pero no nos detengamos, continuemos llevando el mensaje, porque no sabemos el día ni la hora…

Eleazar José Parra Guerra
Cursillo 787 / 21 de abril de 2014.

miércoles, 16 de abril de 2014

¡Jesús me tocó!

Esta cuaresma ha traído tantas bendiciones. Ha traído también pruebas, cruces y desalientos, pero se ha caracterizado por una conciencia profunda de amor y esperanza. No se ha desperdiciado nada, jajaja, ¡todo lo he ofrecido!

Ayer fue uno de esos días en los que el Maestro simplemente se pasó  de generoso.
En la parroquia, estábamos reunidos antes de iniciar nuestro retiro de preparación para la Pascua. Inició  el muy querido Padre Eduardo la adoración al Santísimo Sacramento y como siempre, Jesús caballero, Jesús amoroso se adelanta y viene al encuentro de la asamblea. Visita a cada persona.



Nos arrodillamos y veo que vienes Maestro hacia mi, ¡que emoción me embarga, El Maestro viene a verme!, muchos bajan la cabeza, por respeto y humildad.  Yo con gran alegría, cual si fueses un imán, no puedo dejar de verte, estoy como embobada en tanta belleza…¡qué grande eres amigo, que grande eres Señor!. No te pude despegar la mirada ni un momento solo cerré los ojos cuando tocaste mi frente…¡santa alegría la que embargo mi alma!… ¿cómo ser igual después de un toque tuyo?… ¿acaso alguien puede quedar igual después de tenerte en frente?. A ti belleza infinita, el Señor del Universo, Cristo mismo!, El Salvador, ¡oh Padre amado, gracias por Jesús !.
"Te amo Jesús", solo te pude decir eso. y seguí viéndote, recorriendo la asamblea, tocando, llevando consuelo, paz, alegría, sanación…¡estás vivo Maestro, estás vivo!, eso hay que gritarlo a los cuatro vientos.

Cuanto gozo en mi alma, cuanto consuelo. Ese mismo que caminaba por Galilea, Jerusalén, en el Jordán, con los apóstoles…ese mismo, esta hoy aquí, sigue sanando, sigue amando, sigue muriendo por ti y por mi.
Maestro gracias por amarme a pesar de mis imperfecciones. Gracias por estar en cada momento de mi vida, pendiente hasta de las cosas mas pequeñas




Yo quiero Señor ser lo que tú tienes pensado para mi. Ayúdame a cumplir tu voluntad en todos los aspectos de mi vida.
Esta semana Santa, quiero ser diferente. Quiero entregarme más a ti y a tu plan para mí.
Gracias por tanto amor, gracias por morir por mí que tantas veces soy como Pedro, o como Judas, o como Tomas…y sin embargo sigues queriendo mi salvación.

Decimos en cursillos que tenemos un "tesoro": "tengo una vida, una solamente  y tu Maestro mío, moriste para que yo la tenga a plenitud. Ayúdame a cumplir mi parte.  ¿Qué voy a hacer en esta Pascua?,  ¿es una oportunidad que voy a dejar pasar?. ¿Resucitaré a una vida con Cristo o me quedare simplemente en las cruces de mis propias miserias?

¡Que no me pase esta Semana Santa por encima!. Que tu muerte Cristo amigo, hermano y Señor no sea en vano. Que verte colgado de ese madero produzca en mi frutos. Que me mueva Señor a saciar tu Sed. Esa sed de almas que tienes, esa sed de hombres y mujeres que se comprometan a responder cristianamente con su vida.

lunes, 7 de abril de 2014

¡Decídete!


Hay un jovencito de 15 años que es motivo de mi admiración y un ejemplo de vida en la Gracia de Dios: Santo Domingo Savio. Esta frase de ese jovencito:" Prefiero morir que pecar", amigo full de Don Bosco, me llena el corazón y hace que me pregunte en mi interior: "¿yo estoy haciendo eso?", "¿realmente tengo ese propósito?", ...porque tantas veces pasa que vuelvo a andar sobre las mismas miserias y si quiero vivir en Gracia de Dios, lo único que puede romper esa vida de gracia es el Pecado, nada mas y resulta que para pecar, para caer en el pecado, solo se hace a través de la voluntad, asintiendo voluntariamente. Eso es una buena noticia, ¿saben porque?, porque nosotros tenemos la solución en nuestras manos, ¡podemos decir no!. 




"Con tu gracia no volveré a pecar NUNCA MAS" 

Esta decisión es la más importante de nuestra vida, pues es la que nos separa de la felicidad del Reino. Ciertamente decir "no pecaré más", implica el dejar muchas o algunas cosas que nos atraen e incluso nos fascinan; pero si en verdad queremos ser santos y vivir la plenitud del amor de Dios, no queda otro camino. 
 ¡Decídete!



Este fin de semana tuve la oportunidad de ver a "Jesús trabajando" y ver la Gracia de Dios sobre todas las hermanas que estuvimos en un hermoso Cursillo de Cristiandad. Me puse a pensar que cuando tenemos el alma en estado de Gracia la verdad se nota a distancia, no por la ropa o el maquillaje, sino porque sale desde dentro de cada persona. Me imagino que un alma en pecado debe verse muy oscura y lúgubre. 
Tenemos que luchar por la luz, tenemos que luchar por caminar sobre los pasos de Cristo, en los caminos limpios y saber que si nos caemos, pues es normal, pero no nos quedemos en el piso, levantémonos porque Dios nunca se cansa de perdonarnos y al fin y al cabo lo que quiere es nuestra santificación y nuestra felicidad.

Que por la intercesión de Santo Domingo Savio, podamos llegar a la convicción de nunca mas pecar. Dios te bendiga.

Te dejo esta oración preciosísima al Espíritu Santo, para que con su ayuda, alcances la gracia especial.

Ven Espíritu Santo, envía tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma, divina luz y enriquécenos. Mira el vacío del hombre si Tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus Siete Dones según la fe de tus siervos. Por tu bondad y tu gracia dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén.



martes, 1 de abril de 2014

Una cruz sin Cristo

Sucede que de las cosas más simples Dios saca enseñanzas para nosotros sus hijos, sobre todo para los que como yo, muchas veces no entendemos alguna situación.


Mientras estábamos en familia ayer, se cayó del  bolsillo de mi pantalón un crucifijo que casi siempre llevo, el Cristo se despegó y lo estábamos buscando por el piso. Me quedé con la cruz en la mano, - "una cruz sin Cristo". comentó una de mis hijas…


Me he quedado dando vueltas a la frase. Realmente una Cruz sin Cristo no tiene sentido. Ni tiene sentido,  ni es llevadera. Solo cuando se lleva con la mirada puesta en Jesús, se aliviana su carga. Si simplemente se carga sin mirar a Cristo  es un madero cada vez más pesado en la espalda del que quieres salir lo antes posible y tirarlo lejos.

Diría Teresa de Jesús: " En la cruz está la vida y el consuelo, y ella sola es el camino para el cielo.

Siempre he dicho que no existe cristianismo sin cruz. Todo el que venga con la teoría de que no hay cruz, podrá ser otra cosa, más no cristiano y no es que los que seguimos a Cristo seamos masoquistas, eso jamás, sino que vemos la cruz como material de nuestra propia redención, como el instrumento que el propio hijo de Dios usó para salvarnos.

Una cruz sin Cristo es un simple madero inerte. Una cruz con Cristo es consuelo en las horas de desanimo, unción en las sequedades del alma y sombra cuando el desierto está más caliente.

Abrazar nuestras cruces, pequeñas cruces comparadas con la del Maestro, es abrazar a Cristo en el calvario, dar consuelo a su pasión…cambiar el vinagre que le dieron por agua.  Pidamos la gracia de poder ver nuestras cruces como instrumentos para nuestra salvación y poder ver a Cristo en cada una de ellas para que así sea llevadera nuestra carga.

Coge tu cruz y sígueme, no la llevarás solo. (Jesús) 


En la cruz está la vida / Poema: Texto completo
Santa Teresa de Ávila


En la cruz está la vida
y el consuelo,
y ella sola es el camino
para el cielo.

En la cruz está "el Señor
de cielo y tierra",
y el gozar de mucha paz,
aunque haya guerra.
Todos los males destierra
en este suelo,
y ella sola es el camino
para el cielo.

De la cruz dice la Esposa
a su Querido
que es una "palma preciosa"
donde ha subido,
y su fruto le ha sabido
a Dios del cielo,
y ella sola es el camino
para el cielo.

Es una "oliva preciosa"
la santa cruz
que con su aceite nos unta
y nos da luz.
Alma mía, toma la cruz
con gran consuelo,
que ella sola es el camino
para el cielo.

Es la cruz el "árbol verde
y deseado"
de la Esposa, que a su sombra
se ha sentado
para gozar de su Amado,
el Rey del cielo,
y ella sola es el camino
para el cielo.

El alma que a Dios está
toda rendida,
y muy de veras del mundo
desasida,
la cruz le es "árbol de vida"
y de consuelo,
y un camino deleitoso
para el cielo.

Después que se puso en cruz
el Salvador,
en la cruz está "la gloria
y el honor",
y en el padecer dolor
vida y consuelo,
y el camino más seguro

para el cielo.