domingo, 22 de septiembre de 2013

“El Rubio de Nazareth”

¡Había escuchado muchos nombres para Jesús, muchos!, pero este me dió tanta alegría, que no puedo dejar de compartirlo.
En las visitas a los enfermos del hospital Central, como siempre, uno va a servir y resulta que quien sale fortalecido es uno, ¿cómo? ¡misterio de Dios!.
Pues bien, mi compañera en el apostolado del día de hoy era Daviela, quien decidida y valientemente ha acogido en su corazón este llamado de Dios. Estábamos haciendo la visita a la quinta planta y al entrar en una de las habitaciones encontramos una "doñita" de unos setenta y pico años, morena, con una linda bata rosa y todo el pelo blanco de canas que al nosotros decir: “Somos del ministerio de la salud  y venimos a traerles la comunión y a orar por usted”, ella dijo llena de alegría ¡Ay, vienen de parte del Rubio de Nazareth!". Cuando escuchamos eso,  Daviela y yo nos reímos al mirarnos….¡qué ocurrencia!, ¡cuánta intimidad!, pensé . Cuando le tienes un apodo a alguien es porque le tienes cariño, es tu pana, tu amigo, tu "canchanchan"…como quieras llamarle.
La "doñita" siguió diciendo: -“El flaco”, le llama mi hija…, ella me dice, mami ,estoy hablando con “El flaco” y seguimos riéndonos.  Bueno…le dije, no sé la verdad si flaco, flaco, porque Jesús siempre estaba en una “comelona” y con sus amigos. - "Ay si, me dijo ella, eso es verdad, El tenía su grupito, ¿cómo era que se llamaban?";
-“Pedro, Santiago y Juan” le dije, esos eran los que se llevaba aparte siempre.
-“Mire, yo me pongo a leer la Biblia y  encuentro maravillas de ese “Rubio”: ...que caminó sobre las aguas del mar…¡usted sabe lo que es eso!…y llamó a Pedro y Pedro se empezó a undir y Jesús le dijo, “Hombre de poca fe”…seguía la Señora emocionada…¡ay!, suspira, El es maravilloso”.


-“Yo doy gracias a Dios por todo” dijo y ya cuando nos marchábamos, su hija que estaba en la habitación y ella nos echan una bendición y nos dicen: “Dios las bendiga, que bonita labor y que bonito mensaje. La alegría se ve en sus rostros, sigan así  Qué bueno es tener gente joven respondiendo a Dios y trabajando para El. Hay mucha gente que dice, "yo me voy a dedicar después a hablar de Dios, cuando yo este viejo". Así Jóvenes, con fuerza, que bonito se ven”

Ante palabras tan bonitas, solo dimos las gracias y nos animan a comprometernos más. En realidad es como la parábola de la viña, El Señor SIEMPRE esta llamando, a todas horas del día  a unos mas tarde a otros mas temprano, lo importante es, una vez somos conscientes del llamado, responder y tomar acción, no solo quedarnos en lo “bonito” del  llamado porque sino el mensaje evangélico, no crece en nuestro interior.
Mas adelante, cuando continuamos en la visita, encontramos muchos casos de hermanos que  estaban pasando por momentos difíciles  Y subrayo la palabra para que cuando nos toque una situación similar, estemos convencidos de que es una situación pasajera, que esta de paso, que no se quedara.


Lidia y Ramón son dos hermanos que estaban en una de las habitaciones y que con ansias esperaban la comunión. Verles disfrutar del consuelo de Cristo es una de las experiencias mas maravillosas en este mundo y me imagino que también en el cielo. Gente de fe, con problemas de salud, pero ofreciendo su dolor con dignidad y porque no, con alegría.  Me hizo pensar en las bienaventuranzas: “Bienaventurados los que lloran pues ellos serán consolados". Era el mismo Jesús quien venia a traerles el consuelo. Era El, quien secaba sus lágrimas de los ojos, quien les daba un abrazo amigo.


Desde siempre Jesús tiene preferencia por los que sufren, por los que lloran. Esa es una de sus especialidades: llevar el consuelo. Y cuando pronunció el "cántico de las bienaventuranzas" lo dejó bien claro. “La bienaventuranza de las lágrimas” le llaman algunos. El mismo Cristo, plenamente Dios y plenamente hombre, mostró sus lágrimas en mas de una ocasión, dejando ver un trasfondo plenamente humano. Así lo vemos frente a la tumba de Lázaro  llorando por su amigo, sabiendo El que podía resucitarlo y que lo iba a hacer, no obstante, muestra su gran sensibilidad, las lágrimas asoman su rostro e incluso la gente a su alrededor dice, “mira como lo amaba”.


¡Resucítame Señor!, ¡resucítame a mí como a Lázaro!.  No permitas que te haga llorar más mi pecado y mi muerte, mis insultos y falta de docilidad. ¡Resucítame Maestro!, hazme venir a ti, con nueva vida y llena de ti. Que pueda yo dejar atrás todo lo que me haga morir a la vida en verdad.

¡Como lloras por mi maestro!, ¡como lloras por mi y ni cuenta me doy!. Dice la gente, “mira como la ama! Y yo sigo muerta sin darme cuenta!; muerta a la vida que tu quieres para mi, muerta al servicio incondicional, no de cuando yo quiero, sino de cuando tu quieras y como tu quieras”, ¡Resucítame Señor!¡quítame los arapos que me cubren…tengo ya cuatro días de estar en la tumba!, mándame ir hacia ti. Remueve las vendas de mi sepultura, Vísteme Señor de tu amor, vísteme de tu verdad, vísteme de tu luz y tu justicia. Que prefiera Cristo mío, sobre todas las cosas tu verdad y no la vida en muerte del pecado, que prefiera tu amistad y no el frío de mis propias voluntades. ¡Resucítame Señor!,... ya no llores mas por mi.

El dolor siempre ha sido un sacrificio de redención es un elemento santificador, purificador, tanto personal como para los que están alrededor del sufrimiento si se ofrece por amor. En la Carta Encíclica, "Spe Salvi",  nos dice el Papa Benedicto XVI,  “ el sufrimiento –sin dejar de ser sufrimiento– se convierte a pesar de todo en canto de alabanza.”
“Un cántico de alabanza”, ¡oh Padre Santo!, que distintos son tus caminos y como se aprovechan para Gloria tuya y para el bien de nuestras almas. 

“El sufrimiento es fecundidad, El sufrimiento produce santidad. Produce siempre fruto, siempre vida. En el sentido evangélico el sufrimiento es compensación por las culpas. Dice San Pablo, “sin derramamiento de sangre no hay redención” (Hebr. 9, 22).” (Mons. Vincenso Farrano)

Si pasamos por algún momento difícil  te invito a escuchar esta frase de labios de Jesús “Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados”. Es El quien te la dice, el Rey de reyes. Tu solo dile, "consuélame Señor,  yo creo en tu palabra. Te entrego este momento".

Yo no sé, si le tienes un nombre especial a Jesús,  como la Señora del hospital, no sé si para ti sera “El rubio de Nazareth, o mi Señor,  mi Amor, mi Rey….el que tengas. Jesús hoy quiere tener intimidad contigo y quiere estar en cada momento de tu vida. Es El quien quiere consolarte y dejarte saber que esta contigo, que no estas solo, que El, así como vió desde fuera la tumba de su amigo Lázaro,  así hoy mira tu problema y te dice, “No temas, yo estoy contigo”.


Dios te bendiga.
NRG, una hija muy amada de Dios.

lunes, 16 de septiembre de 2013

“No tenemos que ir hasta el Gólgota para llevar la Cruz “


“Amor que persevera en cruz, amor perfecto”.

“Nosotros hemos de gloriarnos en la cruz de nuestro Señor Jesucristo: en él está nuestra salvación, vida y resurrección; él nos ha salvado y liberado”, dice San Pablo.

A propósito de la fiesta de la “Exaltación de la Santa Cruz”, en la celebración litúrgica escuchando a Monseñor Bretón me han llegado estas frases muy profundo: “No tenemos que ir hasta el Gólgota para llevar la Cruz “ y  “que la cruz se lleva por dentro”, con dignidad y con gracia.

Cuan grande, pienso, Jesús mio, era la carga que llevabas por dentro, aun y cuando tenias  desgarrada toda la piel por fuera. Cuán grande Señor tu pena, por tanto mal, tanto pecado, tanta blasfemia, tanta…falta de amor. ¿Cuánto más pesada he puesto yo Señor tu carga?

Verdaderamente no hay cristianismo sin Cruz. No hay resurrección sin muerte. ¿Casualidad que Cristo pasara por ella?, te miro en ese madero Maestro y me respondo, “no, no es casualidad”.

Decía el Santo Cura de Ars que de la Cruz destila verdaderamente amor y yo le creo. Porque de la cruz sale la misma Sangre de Jesús  que es amor puro y cuando podemos ver nuestras pequeñitas cruces como “astillas” de la Cruz de Cristo, encontramos sentido y fecundidad al sufrimiento que nos pueda causar. Y me voy mas lejos, nos abrazamos a la cruz, no porque seamos masoquistas sino porque es un instrumento de redención. ¿O es que acaso el alumno puede ser mas que su maestro?, ¿es que acaso Cristo pasó por allí y yo estoy exenta de ella?
¿Se imaginan a San Pedro, a San Pablo y a muchos discípulos del Maestro sin cruz?...también pasaron por ella, como pasa el oro por el fuego.


Decimos en el vía crucis: “Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos, porque con tu santa cruz redimiste al mundo” y decimos tantas veces para nosotros
“Señor, pero que no me toque a mi…Señor pero que no pase yo por tu camino, Señor pero quiero mirarla de lejos, quiero llevarla en el pecho, quiero ponerla de adorno en mi casa…pero no quiero nunca conocerla”…¡ah necedad del alma!, si tan solo viéramos las innumerables gracias que nos regala El Padre, cada vez que por amor ofrecemos las cosas que no comprendemos y cada vez que igual que San Pablo decimos, “tengo que completar en mi carne lo que le falta a la pasión de Cristo”…¡oh amor tan grande!, no es que le falte nada a tu pasión  es perfecta, sin embargo, si quiero hacerme uno con Cristo acaso no debo experimentar en mi carne “algo” de su cruz. Solo así podremos dar sentido a la frase del Maestro “No me quitan la vida, soy yo quien la doy”… ¡Alma mía,  alma mía  no te aflijas cuando pases por alguna crucecita!, alégrate mas bien y canta de júbilo porque al creador le ha parecido bien, darte tan deleitoso manjar.

Jesús en su conversación con Nicodemo, expresa: “Como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es preciso que sea levantado el Hijo del Hombre, para que todo el que crea tenga vida eterna en él.  Desde entonces, el camino de la santidad pasa por la Cruz, y cobra sentido algo tan falto de él como es la enfermedad, el dolor, la pobreza, el fracaso..., la mortificación voluntaria. Es más, Dios bendice con la Cruz cuando quiere otorgar grandes bienes a un hijo suyo, al que trata entonces con particular predilección.

Dice una letra de una canción que me gusta mucho:

“No es en las palabras ni es en las promesas 
Donde la historia tiene su motor secreto 
Solo es el amor en la cruz madurado 
El amor que mueve todo el universo“

Y verdaderamente es en el amor madurado, amor que persevera  en cruz, donde nace la vida y la paz. Tenemos “pequeños Getsemanies”… y pido al Señor poder mantenerme despierta y atenta en ellos.
Ay Maestro!, como seras de gentil, que sabiendo que todos se iban a dormir, tu te quedaste despierto por mi…¡Oh bondad infinita!, enseñame a mantenerme en pie, sea claro u oscuro, tenga frío o calor, este triste o alegre.

Enseñame a decir como Teresa:

“Vénganle desamparos,
cruces, desgracias;
siendo Dios su tesoro,
Nada le falta”.


La Cruz enseña un Padre de la Iglesia “es el escudo y el trofeo contra el demonio. Es el sello para que no nos alcance el ángel exterminador, como dice la Escritura. Es el instrumento para levantar a los que yacen, el apoyo de los que se mantienen en pie, la meta de los que avanzan, la salud del alma y del cuerpo, la que ahuyenta todos los males, la que acoge todos los bienes, la muerte del pecado, la planta de la resurrección, el árbol de la vida eterna” (San Juan Damasceno). El Señor ha puesto la salvación del género humano en el árbol de la Cruz, para que donde tuvo origen la muerte, de allí resurgiera la Vida, y el que venció en un árbol, fuera en un árbol vencido.

Quiero Padre Santo, decirte siempre “si” a pesar de mis miedos, a pesar de mi pequeñez  a pesar de mis inseguridades. Quiero hoy, cantarte en la noche de mi vida:

"Quiero hundir más hondo mi raíz en ti
Y cimentar en solidez, este mi afecto
Pues mi corazón que es inquieto y es frágil
Solo acierta si se abraza a tu proyecto.

Mas allá, de mis miedos, mas allá de mi inseguridad,
Quiero darte mi respuesta
Aquí estoy para hacer tu voluntad
Para que mi amor sea decirte si, hasta el final."

“La Cruz se presenta en nuestra vida de muy diferentes maneras: enfermedad, pobreza, cansancio, dolor, desprecio, soledad... podemos revisar internamente  nuestra disposición habitual ante esa Cruz que se muestra a veces difícil y dura, pero que, si la llevamos con amor, se convierte en fuente de purificación y de Vida, y también de alegría. Y yo te pregunto hoy: ¿Nos quejamos con frecuencia ante las contrariedades? ¿Damos gracias a Dios también por el fracaso, el dolor y la contradicción? ¿Nos acercan a Dios estas realidades, o nos separan de Él?
Veremos, igual que han hecho los santos, como un estímulo, un obstáculo que es preciso saltar en esta carrera que es la vida. Y lo haremos con alegría. Este espíritu alegre y optimista, incluso en los momentos difíciles, no es fruto del temperamento ni de la edad: nace de una profunda vida interior, de la conciencia siempre presente de nuestra filiación divina. Esta disposición serena, optimista, creará en toda circunstancia un buen ambiente a nuestro alrededor en la familia, en el trabajo, con los amigos... y será un gran medio para acercar a otros al Señor. (Meditación Catholic.net)

Hermano, hermana. Nuestra vida debe ser conformada cada día mas parecida a la de Cristo Jesús: a la altura del hombre perfecto. Las cruces y batallas en el camino, nos ayudan a crecer espiritualmente. Todas y cada una de ellas llevan consigo la esperanza y alegría de la resurrección;  Porque la Cruz no es en si misma un fin, sino un paso. Un paso purificador y lleno de Gracias. Un paso a la alegría resucitada.
No te aflijas, mas bien abrázala con gran amor, porque mientras más grande es la cruz, más bendiciones Dios tiene para ti.

Antes de terminar no quiero dejar de mostrarte un poema hermoso que hemos cantado en el coro: En la cruz está la vida.
Santa Teresa decía de la Cruz que ella sola es el camino para el cielo. Te dejo este precioso poema de un alma enamorada igual que tu, de Cristo Jesús.

En la cruz está la vida
y el consuelo,
y ella sola es el camino
para el cielo.

En la cruz está "el Señor
de cielo y tierra",
y el gozar de mucha paz,
aunque haya guerra.
Todos los males destierra
en este suelo,
y ella sola es el camino
para el cielo.

De la cruz dice la Esposa
a su Querido
que es una "palma preciosa"
donde ha subido,
y su fruto le ha sabido
a Dios del cielo,
y ella sola es el camino
para el cielo.

Es una "oliva preciosa"
la santa cruz
que con su aceite nos unta
y nos da luz.
Alma mía, toma la cruz
con gran consuelo,
que ella sola es el camino
para el cielo.

Es la cruz el "árbol verde
y deseado"
de la Esposa, que a su sombra
se ha sentado
para gozar de su Amado,
el Rey del cielo,
y ella sola es el camino
para el cielo.

El alma que a Dios está
toda rendida,
y muy de veras del mundo
desasida,
la cruz le es "árbol de vida"
y de consuelo,
y un camino deleitoso
para el cielo.

domingo, 8 de septiembre de 2013

“Pistas para llegar al cielo“

Ha sido un bonito domingo. He disfrutado con amigos, con mi familia, hermanos…pero sobre todo, he vivido en la presencia del Señor durante todo el día. ¡Que bonito es contar con tan gran Padre!

El día de hoy, en mi visita a los enfermos conté con una muy especial visita: Daviela, una hermana y amiga muy querida que Jesús me regaló en un cursillo de cristiandad. Es toda sonrisa y amor. Es médico, se acaba de graduar,  y quiso ir con nosotros a llevar la buena nueva y el mensaje de esperanza a esos hermanos. Y lo hizo muy bien. Jesús no se equivoca cuando llama a sus amigos. Para mi, fue un gran regalo de Dios y vendrán muchas ocasiones mas para compartir.




Llegando la tarde tomo un libro y me pongo a leer. No puedo evitar ponerme a llorar, te voy a compartir la frase que encontré:
“Jesús nace pobre, Jesús vive pobre. “Maestro te seguiré donde quiera que vayas”, le dice un día un escriba; y dice Jesús: “Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza” (Mt 8, 19-20)

¡No tiene donde reclinar la cabeza!...¡oh Maestro!, como quisiera brindarte mi corazón para que la reclines, pero ¡ah cuanta vanidad la mía!…como voy a brindarte este corazón si ni siquiera esta limpio para ti que eres bondad infinita y Santidad plena…¡como lleno mi corazón de tantas cosas Señor!, ¡es que no comprendo, a veces me es tan difícil vivir plenamente el  evangelio!...¿cómo vas a tener algún sitio para reclinar la cabeza si yo a cada momento sigo sin darte posada y te lastimo?, ¿cómo vas a tener lugar para descansar si yo no me ocupo de guardar un lugar digno para ti?, ¿es que acaso podré 'Amor mio'  hacerte una morada digna para ti, Rey de mi vida?, ayúdame Señor, sola no puedo. Tengo que sacar tantas cosas…mi anhelo Señor es que todo lo llenes Tu…pero ¡cuanto me falta!.

Y eres tan generoso Maestro, que esta frase tuya… “el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza” es perfecta, porque también significa que no tienes un lugar fijo sino que estas disponible para todos, en todo lugar y siempre.

A veces me pongo a pensar en la eternidad, ¿cómo será?, ¿estaré contigo?, ¿seré digna?...eso Maestro no lo se y lo dejo a tu gran misericordia, pero si no puedo llegar a verte, como dijo San Francisco de Sales, quiero amarte por lo menos en esta vida, con toda mi alma, con todo mi corazón y con todas mis fuerzas.

La pobreza de corazón, es la primera de las Bienaventuranzas y Jesús, sabiduría infinita, la puso de primera porque El mismo, humilde y sencillo de corazón, la vivió. La pobreza es humildad, y la mayor de las pobrezas es la encarnación del hijo de Dios. Pensemos: ¡Dios asumir la naturaleza humana!, eso no tiene ninguna comparación!. 
Asumir la carne humana… es como nosotros asumir por ejemplo meternos dentro de una hormiga o algo así…bueno, no tengo palabras.

“Bienaventurados los pobres de corazón, porque de ellos es el reino de los cielos”

Entender esta simple linea de Jesús tiene que hacerse llevado de la mano del Santo Espíritu de Dios,  al que pido que me ayude en esta tarea a partir de ahora porque es tanta grandeza que apenas podemos empezar a comprender.

La pobreza de espíritu no se trata de una situación económica, sino de un estado del alma.

No se puede ser verdadero cristiano sin ser pobre de espíritu. Pobre en el sentido evangélico.

En uno de los documentos del Concilio Vaticano II , la constitución sobre la Iglesia en el mundo afirma que es de gran importancia que “toda su vida, así la individual como la social, quede saturada con el espíritu de las Bienaventuranzas y particularmente con el espíritu de la Pobreza” (Gaudium et Spes No.72)

La pobreza evangélica no es más que pobreza espiritual, pobreza interior, cuya esencia no es más que el desapego a los bienes del mundo o materiales, sea cual sea tu situación económica.

Ojo, no estoy hablando de la carencia de cosas. Puedes ser muy pobre y tener un corazón muy avaro o bien puedes ser rico y no tener apego a todas las cosas que tienes. Es una disposición del alma.

Significa tener el alma libre del afán de posesión, significa libertad interior, significa disponibilidad a toda petición que venga de Dios, disponibilidad también para el hermano. El pobre es el mas libre, el más disponible, con mucho o poco, significa poder usar todo, toda la naturaleza, todas las cosas, sin ser esclavos de ello.
Tener un espíritu de pobre significa no añorar los bienes perdidos, dejar libre el pasado y vivir el presente plenamente, significa tener la capacidad de renunciar. Estar libre del egoísmo, de los celos, de la envidia. Estar disponibles a que los demás tomen algo nuestro sin nosotros exigir nada.
Un alma pobre vive en la incertidumbre del mañana porque es el mismo Dios quien se hace responsable por nosotros.

Nos hacemos Pobres de espíritu cuando hacemos lo posible, cuando nos comprometemos y hacemos lo mejor que podemos. Tener pobreza de corazón es en definitiva ser humildes, ser pequeños, aceptarnos como somos, con nuestras limitaciones, soportarnos nosotros mismos  tal cual somos; “y finalmente tiene un alma de pobre quien acepta – por Dios, por Cristo- ser olvidado, ser relegado.” (Mons. Vincenzo Farano)

Ser pobres de espíritu es saber aceptar alguna falta de delicadeza que te llega de parte de alguien que no lo esperabas, aquellas que te hacen sufrir, decir: “te lo ofrezco Señor”. Una mala mirada, una respuesta hiriente, una falta de apoyo, tal vez alguna injuria sin fundamento…”te lo ofrezco Señor”.
Dice San Pablo: “Nihil habentes et omnia possidentes”, “no teniendo nada, lo tenemos todo” (2Cor.6,10)
Esa primera bienaventuranza nos invita a ser pobres de espíritu, sí, pero también a que tengamos una nueva relación con los pobres, pues los pobres son Cristo mismo. Y no me malinterpreten por favor, una persona es pobre cuando tiene carencias si,  sobre todo carencia de fe. Entre los pobres esta Jesús mismo, son como…el octavo sacramento, por encima de la ropa, de tantas cosas…
Volviendo a mi mañana del día de hoy, les puedo decir que la riqueza encontrada en los hermanos mas pobres, enfermos, necesitados, cada día me compromete mas con Jesús. La respuesta es simple, en cada uno de ellos esta El. Y es El quien se encarga de darles el consuelo a ellos y a nosotros que vamos a servir nos fortalece nuestra fe y nos interpela cada día mas, nos guía e indica el buen camino.
Otra de las cosas que me encanto de este día fue escuchar a mi hija menor, de diez anos decirme esto después de ir a misa: “Mami, ya entiendo, las lecturas de la biblia son pistas para llegar al cielo” , sé que eso se lo reveló el Espíritu Santo, porque solo a través de su ayuda podemos comprender las cosas de Dios.


Son “pistas” sí, me dije internamente. Las enseñanzas de la biblia y la tradición de la iglesia son un gran tesoro para nuestra alma. Dios nos de la gracia de poder siempre hacerlas vida en nosotros.

Todas las “pistas” las encontramos en la vida de Cristo, porque ¿sabes para que El asumió la naturaleza humana?, para indicarnos el camino correcto.

¿Estas viviendo algún rechazo?, busca cómo vivió Cristo esa situación, ¿vives la humillación?, busca cómo la vivió El, ¿vives la tristeza, la traición, la renuncia, alguna cruz, la alegría, la amistad?, busca esas pistas, Jesús a todas les dió respuesta perfecta.

Dios te bendiga.

domingo, 1 de septiembre de 2013

"Pitufo Gruñón" se puso positivo!

Qué título, verdad?, no me lo podía creer!

Para mi también fue de gran sorpresa verlo. Te cuento lo que me pasó el fin de semana:
Resulta que fuí al cine a ver "Los Pitufos" con mis hijas y al rato de iniciar la película, "Pitufo Gruñón", quien como su nombre lo indica siempre esta de mal humor y protestando por todo, de repente, dice, "voy a cambiar, ahora voy a ser positivo" y...cambia. Le da trabajo, pero lo hace.
Y se ve esa lucha del personaje cada vez que le pasa algo y a primera instancia responde con una cara arrugada y luego se acuerda y cambia la forma y dice cosas como: "no importa, ahora soy positivo", "vamos a ver el lado bueno de las cosas"....y así. No pueden imaginarse, de toda la película, eso fue lo que más me gustó, eran carcajadas viendo la manera de responder y lo que le costaba al hombrecito azul.



Como todo lo relaciono con el mensaje del evangelio, inmediatamente pensé en San Francisco de Sales, uno de los santos que más me conmueven, a quien realmente le costaba muchísimo tener un carácter dulce con los demás porque su carácter era muy fuerte y les cuento, era tan fuerte que encontraron su hígado hecho piedra del esfuerzo que tenía que hacer. Hoy día es doctor de la iglesia al que llaman "santo de la amabilidad". El tiene muchísimas frases que me llenan el alma. Tales como:

"Se aprende a hablar, hablando. A estudiar, estudiando. A trabajar, trabajando. De igual forma se aprende a amar, amando".

"Ten paciencia con todas las cosas, pero sobre todo contigo mismo".

"La humildad, pues, nos perfecciona en lo que mira a Dios, y la mansedumbre en lo que toca al prójimo".

"Las pequeñas obras de caridad de cada día, un dolor de cabeza o de muelas, una desilusión, las rarezas del marido o de la mujer, el vaso que se rompe, un desprecio o una burla, los guantes, el anillo o el pañuelo que se pierden, la molestia de tener que acostarse pronto y levantarse temprano para orar, para comulgar, el ligero sonrojo que sentimos al hacer ciertas devociones en público. En fin, todos estos pequeños sufrimientos, aceptados y abrazados con amor, agradan mucho a la divina Bondad, que ha prometido que por un solo vaso de agua dará un océano de felicidad a sus fieles".

"Antes de juzgar al prójimo, pongámosle a él en nuestro lugar y a nosotros en el suyo, y a buen seguro que será entonces nuestro juicio recto y caritativo".

Bueno...como nuestro santo es el patrón de los escritores y periodistas, frases hay por montones!!, dale un "search" en internet y verás todo lo que aprendes de este gran hombre y cómo fue moldeándose conforme al mensaje de Cristo Jesús.

Qué maravilla!, nosotros podemos también hacerlo!. Les cuento otra cosa que hacia San Francisco?, miren, el mismo se "pasaba lista" al final del día de las cosas que había cumplido y las que no y las presentaba a Jesús...es lo que llamamos revisión del día antes de dormir. Algo bien fácil de hacer en nuestra vida diaria.

Volviendo a los Pitufos, realmente lo que más me conmovió es que todos los que estaban al rededor de "Pitufo Gruñón" cuando cambio su manera de reaccionar, estaban felices. Y a eso es que debemos de llegar nosotros, verificar que los que tenemos a nuestro lado, familiares, amigos, compañeros, sean felices.

Pidamos la Gracia al Altísimo para que El Santo Espíritu de Dios, don de los dones espléndido, nos regale el don de la dulzura, la paciencia y la caridad así cada día destilemos más amor a todos los que se encuentran a nuestro alrededor.

Dios te bendiga.

 

Nathalie Romero de Grau
Una hija muy amada de Dios,

en el corazón de Jesús.