martes, 21 de octubre de 2014

San Francisco Javier

San Francisco Javier




San Francisco Javier, el navarro más navarro de todos los navarros y el más universal de todos ellos. Nació en el Castillo de Javier, muy cerca de Pamplona, y a los dieciocho años se trasladó a Francia para estudiar en la Universidad de París. Allí conoció a San Ignacio de Loyola, que le repetía la frase de Jesús: “¿De que le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma?”.

Al aceptar la entrega sugerida en esta frase, aquel universitario de París se transformó en uno de los grandes santos de la Historia de la Iglesia. San Francisco Javier tenía posibilidades y medios para ser grande en otros escenarios, pero acertó con el mejor. Sin duda, la elección del gran navarro fue de lo más inteligente de todas y refrenda la verdad de esta conocida coplilla:
La ciencia más acabada
es que el hombre en gracia acabe,
pues al fin de la jornada,
aquél que se salva, sabe,
y el que no, no sabe nada.

En esta vida emprestada,
do bien obrar es la llave,
aquel que se salva sabe;
el otro no sabe nada  












Esta copla es muy conocida por todos mis hermanos cursillistas, es hermosa y no me extraña que la segunda parte, después de que habla del saber, vaya dirigida al obrar...ese es el fin de conocer.

Dios te bendiga.

lunes, 20 de octubre de 2014

¿Entre mil cosas?..aun así puedes ser Santo


Dios en su infinita misericordia busca la manera de animarnos cada día. El sabe que somos criaturas y nos perdemos muchas veces entre tanto quehacer, nos desanimamos cuando vemos la muchedumbre de nuestras imperfecciones y faltas.

Pero en este día, a través de esta frase de San Agustín, ha renovado en mi corazón su llamado. El  llamado mío y el de todos nosotros: la Santidad. 

Dice Benedicto XVI que  “El santo es aquel que está tan fascinado por la belleza de Dios y por su perfecta verdad que éstas lo irán progresivamente transformando. Por esta belleza y verdad está dispuesto a renunciar a todo, también a sí mismo. Le es suficiente el amor de Dios, que experimenta y transmite en el servicio humilde y desinteresado del prójimo”. 

Cuando leí esta frase que escribo a continuación, rebozo mi corazón de alegría: a cada uno de nosotros, a cada bautizado el Señor le concede las gracias necesarias para alcanzar la cumbre de la caridad divina.  

Y ahora, la pregunta del millón: ¿CUÁNTO TIEMPO TOMARÁ ESTO?

De momento a momento, de oración a oración, de día a día. "No que lo tenga ya conseguido o que sea ya perfecto, sino que continúo mi carrera por si consigo alcanzarlo,... Pero una cosa hago, olvido lo que dejé atrás y me lanzo a lo que está por delante" (Fil  3,12-14).

Vivamos este día con optimismo, porque aunque nos falta mucho, si al menos ponemos nuestra disponibilidad en manos del Señor, El que es Padre de misericordia, nos ayudara en nuestra lucha.
Dios les bendiga

jueves, 9 de octubre de 2014

Pornografia, ¿vicio o esclavitud?

En la pagina web de Aleteia he visto este escrito que me llamo mucho la atención, por eso se los comparto, es un llamado a todos los sacerdotes, que tanto necesitamos.

Fui a confesarme, a pedir ayuda, a encontrar la misericordia de Dios, pero....
¿Son conscientes los sacerdotes de la importancia de su misión, de su palabra, para salvar a un alma herida y en peligro?



Esto lo tomo del Blog de Beverly De Soto/Regina Magazine
En otras ocasiones hemos traído este blog, de una persona creyente que lucha contra la adicción a la pornografía. En esta ocasión, plantea un problema muy serio: cuando va a confesarse. ¿Son conscientes los sacerdotes de la importancia de su misión, de su palabra, para salvar a un alma herida y en peligro? La pornografía está extendidísima en nuestra sociedad, amén de otros pecados igualmente graves, y adicciones de todo tipo. ¿Qué actitud encuentran estas personas cuando, venciendo la vergüenza y el miedo, acuden a un confesor? ¿Cuántas personas se habrán alejado de la Iglesia cuando, buscando consuelo y auxilio de la gracia, se encontraron con alguien que no le dio importancia a su pecado, o le juzgó en lugar de ayudarle, o peor aún, ni siquiera estaba allí?


Jueves por la tarde.

He vuelto a caer. ¿Podría haberse evitado? Quizás. Pero muchas escaramuzas se pierden a lo largo de una batalla. Ya lo he hecho otra vez, ya he caído, todo es como antes, nada ha cambiado”.

Soy católico. Creo que es Dios quien está detrás de mi vida, quien la lleva por lugares que yo nuca sospecho y que, a menudo, no entiendo.

Me siento fatal. Le he fallado. ¿Está Él? ¿Me quiere? ¿Cómo puede hacerlo?

Pero vuelvo la vista atrás. Mi salvación está ahí. ¡Son tantas las veces que me ha sacado de este y otros pecados! ¡Son tantas las batallas que Él ha ganado por mí!

Entonces: ¿Que pasa ahora?, ¿qué sentido tiene todo esto?. Los pensamientos de autocompasión de antes eran estúpidos. Estúpidos y falsos. También el pasado me da una pista: siempre acabo haciendo mías todas las victorias de Jesucristo. Parece que todo dependa de lo que yo hago o deseo hacer. Cuando no me masturbo o veo pornografía es porque soy Supermán. Más bien el “supercatólico”. No necesito a Nadie (nótese la mayúscula). Sin embargo esta es mi debilidad, que me acompaña y en la que se manifiesta antes o después, la victoria de Jesucristo. “La fuerza se manifiesta en la debilidad” (2ª Corintios 12:9)

Pero soy católico. ¡Qué gran suerte! Me han transmitido la fe y me han enseñado cuál es el engaño. El pecado, como dice San Pablo, me pone en mi lugar, me enseña que soy criatura, no dios. Me mete en humildad. Veo de dónde me vienen los palos. Ya es mucho. Es más, es un cimiento sobre el que construir.

Entonces entro en paz, en alegría. El Señor me espera en el sacramento de la Penitencia. Hoy ya es tarde pero mañana a primera hora iré a la iglesia. Me confesaré con el sacerdote que esté en ese momento, que es Cristo.

Quiero encontrarme con Cristo, con la absolución, con la fuerza para seguir mi pelea. Además, tras escucharme, quizás el sacerdote pueda ayudarme, darme un consejo, un consuelo, enseñarme… ¿qué mejor guía espiritual que un sacerdote?

Sin embargo, con cierto resquemor, recuerdo experiencias pasadas de confesionario. Siempre encontraba la absolución, pero por lo que ellos decían, no me sentía comprendido. Unos no tomaban muy en serio mi pecado (“es normal”, “es un pecado de adolescente”) otros se escandalizaban (“¡pero hijo mío!, ¡eres padre de familia!), otros creían que bastaba con poner Penitencias “extrañas” (lo de “la ducha fría” me impactó, y prometo que me es cierto).

Lo peor de todo es que casi nadie comprendía el fondo de mi problema. No era -y es- solo un pecado, es algo mucho peor: un vicio, una esclavitud. Qué importante sería tener sacerdotes que no solo pudieran impartir los sacramentos y escuchar, sino que estuvieran preparados y formados para una fuerte y cariñosa guía espiritual en estos problemas. Quizás los haya pero yo, lo confieso, he encontrado pocos. La pornografía se ha disparado en Internet. Muchos sacerdotes conocen el peligro, pero de pocos me he sentido comprendido y consolado.

Sin embargo, es cierto que lo que importa es la validez del sacramento. Todos los presbiteros son Cristo en ese momento, y todos ellos ofrecen una absolución que me reconcilia realmente con el Espíritu Santo. Parece ser que la guía espiritual la encontraré en otras partes, pero ¡que bonito sería encontrarla aquí!

En cambio, hoy voy contento y con otra expectativa. El sacerdote aunque no me escuche o entienda, al menos me absolverá. Ya buscaré la guía espiritual en otra parte (?)

Entro en la iglesia, me santiguo, voy hacia el confesionario mirando la Cruz. Me asomo. Está vacío.

Hoy tampoco he encontrado un sacerdote y, ¿sabéis?, me sucede mucho últimamente. ¿Es que eso de la Penitencia ya no se lleva? ¿Y ahora yo qué hago?


http://www.aleteia.org/es/religion/contenido-agregado/fui-a-confesarme-a-pedir-ayuda-a-encontrar-la-misericordia-de-dios-pero-5786597400248320?utm_campaign=NL_es&utm_source=daily_newsletter&utm_medium=mail&utm_content=NL_es-09/10/2014

martes, 7 de octubre de 2014

Sentarse a los pies del Maestro

Solo desde los pies del Maestro podemos tener una vida plena de acción apostólica.
Solo desde su instrucción podemos hacer nuestras sus palabras y comunicarlas a los demás.
Solo desde el amor podemos dar sentido a nuestro hacer.
Solo desde su voz y su enseñanza podemos ser reflejos de su amor.


Todo los bienes están a los pies de Jesús. No solo "algunos"bienes, sino todos. El es el nombre sobre todo nombre, El, quien existe antes de todo, El para quien fueron creadas todas las cosas, por tanto no hay afán, trabajo o servicio que sea completo y tome sentido sino es realizado desde su regazo.

Antes de entrar en el servicio a los hermanos tenemos que estar convencidos y empapados de su amor, de su verdad.

Las almas, mientras más contemplativas y de oración, más fuerzas para la acción tienen. Más sed de su verdad tienen,

Nadie, absolutamente nadie puede dar lo que no tiene. Para dar a Cristo, debemos tener algo de Cristo. Para llevar esperanza, debemos primero nosotros haber recibido esa esperanza. Para dar a conocer su verdad, en primera instancia debimos nosotros conocerla y así puedo nombrar veinte ejemplos más, en todos los casos, primero debemos ser discípulos del Maestro para luego hacer discípulos a los demás.

Sentémonos hoy a sus pies. Contémosle nuestras cosas y sobre todo, escuchemos su mensaje. Dejémosle hacer en nosotros, porque al final, de eso se trata todo: Cristo que se dona, que se inmola, que se ofrece, que se da. Busquemos los mejores lugares frente al Señor. Que sea su luz que nos traspase, que nos nutra, que nos cambie. Seamos reflectores de la gracia de Dios, porque estando junto a El, nos llevamos la mejor parte. Nos llevamos un poquito de su amor.
Y saben que pasa con el amor?, la caridad?, ...se entrega a los demás porque la caridad no es perezosa.
Sentados a los pies de Jesús, esta la mejor parte. No seamos tontos, busquemos hoy quedarnos con esa mejor parte. Dios te bendiga.