miércoles, 30 de julio de 2014

NO señor embajador norteamericano..Escrito del P. Robert Brisman

ESTE ESCRITO DEL PADRE ROBERT BRISMAN SALIO AYER DÍA 29 DE JULIO, LO COPIO INTEGRO PARA COMPARTIRLO CON USTEDES.

Comparto la misma opinión que el Padre Brisman y entiendo que esta de parte de nosotros, los laicos, las personas comunes, padres de familia, trabajadores, poner la voz de alerta porque este asunto nos afecta a todos en nuestro país.



“…Pues los hijos de este mundo son más sagaces con los de su clase que los hijos de la luz” (Lc 16,8).

  En estos últimos meses nuestra sociedad ha estado en un fuerte e intenso debate por una situación que se ha originado o involucra al embajador de los Estados Unidos de Norteamérica y su activismo en pro de la causa del colectivo gay  (LGTB) del país. Este embajador ha asumido como parte de su trabajo diplomático, -y parece que a esto fue que lo enviaron-, el motivar a estos grupos y otras Ongs a que se enfrasquen en su lucha porque les sean reconocidos unos supuestos derechos, como por ejemplo, el que se apruebe la legalización de las uniones entre parejas del mismo sexo. Hay que tener en cuenta, y es de nosotros reclamar al señor embajador norteamericano, que ciertamente estas no son funciones que le corresponden ya que no tienen nada que ver con la diplomacia. Ningún embajador, hasta ahora, ni norteamericano y de otra nación, había incurrido en una acción de esa naturaleza puesto que no es de su facultad hacer ese tipo de acciones. Eso de alguna manera se puede entender como injerencia en asuntos internos del país que le ha recibido. Otra cosa que tenemos que recordar es que a raíz de su nombramiento como embajador ente el Estado dominicano, de parte de la sede diplomática en nuestro país, se emitió un comunicado público donde se aseguraba que este embajador venía única y exclusivamente a cumplir con sus funciones de embajador nada más. Pero qué ingenuos fueron muchos en creerse tal cuento, cuando muchas personalidades de diferentes estratos de la sociedad advirtieron lo contrario; es más, hasta hubieron voces que tildaron la observación de exagerada y fuera de lugar; y ya vemos los resultados. Teníamos razón. No caben dudas de que el enemigo es astuto.

  Pero tratemos de ser honestos en este caso. Al embajador norteamericano no podemos criticarle su preferencia sexual ya que eso es un asunto personal y de la libertad de cada persona. Pero el promover y querer imponernos a nuestra sociedad ese estilo de vida y presentarlo como algo normal y como un derecho, sí que riñe con nuestras costumbres, fundamentos y valores. Ni él ni nadie tienen derecho a venir a imponernos ese tipo de aberraciones. El tema aquí no es nada más ni solamente el que se legalicen las uniones de parejas del mismo sexo; el tema es que si se abre esa puerta en nuestra sociedad, vienen otros aspectos como consecuencia, como lo es la adopción de niños y niñas por estas uniones. Otros puntos de esa agenda de género es la aprobación del aborto y eutanasia. Claro es que todo esto obedece a una “agenda” que quieren imponer las naciones más ricas y poderosas, -a la cabeza Estados Unidos-, con la intención de socavar a las demás naciones del hemisferio y destruir su cultura y sus valores para imponer esta nueva cultura a la que san Juan Pablo II llamó “cultura de la muerte”. Esto es parte de lo que se llama “nuevo orden mundial”. El enemigo no duerme ni descansa. Es cierto que en nuestro país tenemos muchos problemas, pero con la presencia de este embajador nos ha llegado un problema más, al que tenemos que hacerle frente.

  Como parte de esta imposición de esta agenda de género, se plantea un adoctrinamiento desde las escuelas y colegios para mentalizar a nuestros niños, niñas y jóvenes en presentarles a ellos que estas actitudes son normales. Hemos de saber que ya hay personalidades, comunicadores, Ongs y dirigentes políticos que se están dejando arropar por toda esta ideología que nos viene importada desde los Estados Unidos. Este es un proyecto político y cultural de la administración del presidente Obama, ya que está comprometido políticamente con estos grupos por el aporte económico a sus dos campañas electorales. Claro que este apoyo no es gratuito, hay mucho dinero de por medio. Aquí jugarán un papel preponderante los padres y madres, y la familia en consecuencia para que este adoctrinamiento no pueda ser llevado a cabo. Uno de los medios, y no el único, que pueden ayudar a contrarrestar esto es la formación de las asociaciones de padres y madres de las escuelas y colegios, para que así vigilen qué tipo de enseñanza es la que están recibiendo sus hijos.

  A nuestros políticos tenemos que decirles que no se dejen chantajear por este tipo de ideologías dañinas a la sociedad. Que ellos están en esos puestos por el voto nuestro y es para que sean guardianes de la identidad, cultura y valores de nuestro pueblo al que ellos juran y han jurado servir. Que no vendan su conciencia ni negocien la verdad. Aquí no se trata de derechos, sino de imposición. Todos los ciudadanos de esta nación tienen sus derechos consignados en la Constitución, y la discriminación  está penalizada en la misma. El Estado no puede estar creándoles derechos especiales a cada minoría de la sociedad, ya que de ser así, cada grupo tendría sus propias normas y leyes, y esto es imposible. Al embajador norteamericano, la sociedad dominicana tenemos todo el derecho a exigirle que se ocupe de sus funciones diplomáticas, y si no lo hace así pues tenemos derecho a exigirle que se vaya de nuestro país. Por parte de las autoridades es poco o nada lo que podemos esperar porque aquí hay un compromiso político al cual no se va a poner en riesgo. El Papa Benedicto XVI denunció esta nueva visión del ser humano como “dictadura del relativismo”. No permitamos que a nuestra sociedad se le arrastre a este sin sentido de la existencia humana que ya está haciendo sus estragos en otras sociedades de mundo, por ejemplo, Europa y otras ciudades de América. Esto no es progreso; es más bien atraso y destrucción del ser humano. El progreso no es sinónimo de destrucción ni anulación del ser humano. No tengamos miedo, porque si nosotros callamos, hablarán las piedras (Lc 19,40).

lunes, 14 de julio de 2014

Nuestro trabajo: ayudar a regar la semilla

La parábola del sembrador me llena siempre de optimismo.  No cesa de asombrarme Dios que en su afán por salvar a los hombres siembra en todo momento y más que nada, siembra en todo terreno.  (-“menos mal que siembra en todo terreno, porque sino, ay de nosotros, jajajaja”)
Siembra en el camino, en las rocas, en la tierra…en todas partes, así seamos egoístas, complicados, haraganes, estudiosos, amistosos, serios…en fin, siembra en todos los corazones. Cuanto tenemos que aprender de nuestro Padre del cielo. Estamos llamados simplemente a ayudar a regar las semillas, a más nada, aquello de que germine, crezca y toda la parte de la cosecha le tocan a Jesus y al Padre; Sin embargo cuantas veces, nosotros, que recibimos esa semillita hermosa del evangelio la regamos y repartimos solo a quienes nos interesa, a quienes nos caen bien, en quienes hacemos el menor esfuerzo …es ahí donde nos perdemos porque entran en juego nuestros criterios, que siempre egoístas, jamás serán parecidos a los del Padre.


Nosotros los cristianos (Y cuando escribo esta palabra realmente me hace temblar en mis entrañas, seré verdaderamente cristiana?); nosotros que hemos recibido la buena noticia de parte de Cristo, que hemos recibido su misericordia, su mensaje, sus mandatos,  tenemos la obligación de cumplir con nuestra parte: “ Id y predicad el evangelio a todas las gentes” , “Los envío a proclamar el Reino y a curar” (Lc. 9, 12) es el mandato de Jesús a sus discípulos que hoy nosotros como cristianos debemos asumir.
Somos multiplicadores en esto de regar la semilla, a todos y en todo momento. Llevando esperanza y ocupándonos de que todos nuestros hermanos también aprendan y colaboren con la causa.
En la causa del Señor no existen “Caciques”, “Gobernadores”, “Jefes”…en la causa de Dios existen hermanos, amigos que se unen para un bien común. Siempre es bueno recordar  que  Jesús  estableció la caridad como distintivo de sus discípulos con estas palabras: “En esto conocerán todos que son mis discípulos, si tienen caridad unos con otros” (Jn. 13,35).


Con estas palabras podemos enmarcar la misericordia para con los necesitados y los enfermos y todas las llamadas obras de caridad y de ayuda mutua para aliviar necesidades humanas, pero también  con estas palabras tenemos que enmarcar la enseñanza, la dedicación y el dar a los demás los conocimientos aprendidos en el camino de nuestra vida dentro de la Gracia. Estamos para ser puentes, no me canso de decirlo. En la vida cristiana no cabe el  “yo-ismo”, el egoísmo, la envidia, la habladuría para luego profesar que los demás están equivocados y aupar la vanagloria personal.  Esos no son frutos del Santo Espíritu, sino de otro espíritu, que no es ni remotamente santo. Y no me refiero a las criticas constructivas, que mucha falta hacen, sobre todo cuando son hechas con caridad.  Es necesario REGAR LA SEMILLA, es necesario dar lo que de gratis hemos recibido. Es así como nuestra Iglesia CRECE, es así como tú mismo creces, como la Gracia te transforma, como se moldean todas tus miserias, que son muchas.


No tenemos tiempo que perder. Pienso siempre en un bebe cuando empieza a caminar, necesita de sus padres, necesita que lo ayuden. Así mismo somos nosotros, necesitamos unos de otros y Dios, que es el omnipotente, por algún motivo, quiere que colaboremos a su causa unos con otros…pero claro!, claro que quiere que colaboremos! Es que todos somos parte de su cuerpo, es que solo así nos santificaremos. Ay de mi alma si me llevara bien con todo mundo, si no me costara entre veces llevarme con algún hermano, porque entonces no me santificaría.

Si todos somos parte del cuerpo de Cristo porque todos somos hijos de Dios, entonces, si un miembro sufre todo el cuerpo sufre. Si nos damos en el dedo chiquito del pie, nos duele todo el cuerpo…es lo mismo; Y como un solo cuerpo tenemos que luchar porque esa misericordia llegue unos con otros.

Una vez escuche a Salvador Gómez decir que cuando un bebé empieza a hablar al inicio balbucea, luego dice varias palabritas…luego va creciendo y cada vez dice más, ya a los 3 o 4 años, está más grande y habla oraciones completas…pero que ningún padre puede estar contento si tiene un bebé y resulta que a los 4 años está balbuceando todavía y no sabe hablar, no va en progreso. Así somos nosotros en la vida de Fe, por obligación tenemos que crecer y desarrollarnos y ayudar a otros a hacerlo, no podemos encontrarnos con Cristo, recibir la semilla y luego atrofiarnos…sería un desperdicio.

Hermanos, crezcamos internamente con ese fervor del primer encuentro que cada día se hace nuevo y luego que crezcamos y nos alimentemos, ayudemos a otros a crecer y desarrollarse, seamos dadivosos como nuestro Padre del cielo lo es con nosotros. Ayudemos cada día a regar esa hermosa semilla que el sembrador pone en nuestro corazón esperando la cosecha de nuestro amor.

Dios les bendiga, una hija amada de Dios,
Nathalie Romero de Grau

miércoles, 9 de julio de 2014

¡La iglesia está viva!. Dios sigue llamando al corazón del hombre HOY.

La noche de ayer aprendí  tantas cosas.

Mi esposo y yo asistimos a unas conferencias de Santa Teresa de Jesús en nuestra Parroquia, cuando entramos a la iglesia,  me le adelanté para guardar un lugar y me senté delante de unos jóvenes seminaristas amigos, carmelitas descalzos. Les dije, “me siento por aquí para que se me pegue algo bueno”, a lo cual uno de ellos,  sabiamente contestó: - Si por "algo bueno" es, sentémonos mejor todos hacia allá (señalaba el Santísimo), que ahí sí que está lo bueno. 
Me sonreí  y le contesté: “¡tienes  toda la razón hermano, ahí sí es verdad que esta lo mejor del cielo y la tierra!

Pasado los primeros minutos, como aun la conferencia  no iniciaba, curiosa, les pregunté: “¿Cuéntenme algo, cómo les ha llamado el Señor, cómo ha sido su encuentro con EL?”
Ellos sonriendo y brevemente, me dijeron que a dos de ellos la llamada la habían recibido en una Novena a través de unos hermanos que les confirmaron y les animaron en su vocación. El tercero de los hermanos me indicó que desde pequeño tenía el deseo de pertenecer  y conocer de Dios y que también recibió la confirmación a través de un hermano.

Hermanos Daniel, Cesar y Jose Manuel en P. San Judas Tadeo

Los hermanos Cesar, Daniel Y Jose Manuel, son elegidos de Dios para cumplir con la misión de ser sus sacerdotes aquí en la tierra, tienen una gran responsabilidad que con la ayuda de Dios, podrán lograr. Necesitamos sacerdotes santos. Nuestra iglesia necesita de hombres que se entreguen y den su vida por el evangelio. Sus respuestas me llamaron la atención porque el Señor, utiliza siempre a sus hijos para colaborar con su plan, fíjense como otros hermanos les invitaron y animaron en su momento.
Que gusto me dio ver estos jóvenes, entregados, felices, dispuestos a seguir la voluntad de Dios.
Cuando me presentaron a Cesar que es el más joven de los tres, me dijeron…-“se lo presentamos para que ore por El, tiene esa tarea”; Y por supuesto que todos debemos de orar por las vocaciones y todos los sacerdotes, empezando por nuestro Papa Francisco, así como oramos por nuestros esposos, esposas, hijos, hermanos, familia, amigos; ellos también necesitan de nuestra oración pues somos un solo cuerpo en Cristo Jesús.

La palabra de Dios dice hoy en el evangelio (San Mateo 10, 1-7) que Jesús envió a sus apóstoles y les dio una misión y poder. Los menciona por sus nombres. El día de hoy, de la misma manera llama hoy a estos hermanos y a muchos más a servirle y llevar a cabo su misión: La salvación de todos los hombres .

Un sacerdote es un elegido por Dios que  nos trae el mensaje de salvación, paz y gozo a nuestras vidas. Maestro, yo quiero pedirte  que así como enviaste a tus doce apóstoles a buscar a las ovejas perdidas, hoy me ilumines para conocer y cumplir mi misión aquí en la tierra. Enséñame mi lugar dentro de tu plan y  ¿cuál es tu voluntad en mi vida?.

Esta reflexión del Papa Francisco, que me envía mi amiga Luisa, viene como anillo al dedo: “La Iglesia es apostólica porque es enviada a llevar el Evangelio a todo el mundo. Continúa en el camino de la historia la misma misión que Jesús confió a los apóstoles: "Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a observar todo cuanto les he mandado. Y he aquí que yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo". ¡Esto es lo que Jesús nos dijo que hiciéramos! Insisto en este aspecto de la actividad misionera, porque Cristo invita a todos a "ir" al encuentro de los demás, nos envía, nos pide movernos para llevar la alegría del Evangelio!
Una vez más debemos preguntarnos: ¿somos misioneros con nuestras palabras, pero sobre todo con nuestra vida cristiana, a través de nuestro testimonio? ¿O somos cristianos encerrados en nuestro corazón y en nuestras iglesias, cristianos de sacristía? ¿Cristianos solo de palabras, pero que viven como paganos? Debemos hacernos estas preguntas, que no son un reproche. Yo también, me lo digo a mí mismo: ¿cómo soy cristiano, realmente con el testimonio?»  (S.S. Francisco, 16 de octubre de 2013).

Gracias te doy Padre por todas las almas que llamas a trabajar como sacerdotes, te pido especialmente por esos corazones que te están reservados desde el principio y aun no se deciden. Llena de tu Santo fuego su corazón para que puedan decidirse por ti y sepan escuchar  y atender tu llamado. Te presento también los que ya te escucharon para que les regales las gracias necesarias para perseverar hasta el final y te presento finalmente a los sacerdotes que ya tienen algún tiempo y tal vez se han enfriado en las cosas tuyas, infúndeles tu Espíritu para que renueven sus fuerzas y cada día les sea más clara la meta y el llamado a la santidad.

¡Verdaderamente está viva la Iglesia!. Nuestro Señor Jesucristo dijo: “edificaré mi iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella” Mateo 16, 18 Y  ¿saben qué?, yo le creo.

martes, 1 de julio de 2014

“No usar palabras dañosas”

-Decálogo del bien hablar-




“Amar a Dios sobre todas las cosas” reza el primer mandamiento. Eso significa que debemos amarle y honrarle sobre todo lo que existe y con todo nuestro ser, incluyendo eso todos los músculos de nuestro cuerpo, hasta el más pequeño: la lengua.

Cuando tuvimos nuestro encuentro con Cristo, El nos regaló un corazón nuevo. Si es así, todo lo que sale de nosotros debe y tiene que ser para honrar a Dios; como hombres y mujeres nuevos que somos, pero muchas veces nos olvidamos de eso y con nuestras palabras hacemos de todo menos dar Gloria a Dios: Hablamos de los demás, decimos palabras perjudiciales, ofendemos, calumniamos, entre muchas otras cosas.

Cada día se nos da la oportunidad de hacer alguna diferencia en la vida de alguien y ¿saben que? Cada vez que abrimos nuestra boca para hablar, enviamos palabras que tienen un efecto sobre los que nos escuchan. Nuestras palabras, que vienen “de la abundancia del corazón” (Mateo 12:34), harán un impacto positivo o negativo –rara vez son neutras. Ya nos advierte San Pablo en la carta a los Efesios:

“Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.” (Efesios 4:29)



Sigue diciendo el apóstol:

“No entristezcan al Espíritu santo de Dios; éste es el sello con el que ustedes fueron marcados y por el que serán reconocidos en el día de la salvación. Arranquen de raíz de entre ustedes disgustos, arrebatos, enojos, gritos, ofensas y toda clase de maldad”.

Entonces, conociendo el poder de nuestras palabras debemos usarlas con mucha cautela.

Cada cada vez que hablamos, tenemos la tremenda oportunidad de animar a nuestros hermanos. Con solo unos momentos de nuestro tiempo y muy poco esfuerzo podemos iluminar el día de alguien, ayudarles a aligerar sus cargas y posiblemente acercarlos a Dios. Y no tan solo oralmente, la palabra es infinitamente versátil, a través de un Tweet, un mensajito de Whats App, por correo, una nota…de tantas maneras. Es una oportunidad no debemos tomar a la ligera; “Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio” (Mateo 12:36).

Además agrego que es necesaria la corrección fraterna, no estoy diciendo que no se corrija cuando tengamos que hacerlo para edificación de los demás y de nosotros mismos porque también por omisión se nos pedirá cuenta aquel día.

Termino estas líneas con un decálogo que compilé de frases de la misma biblia:

1. y todos tenemos nuestras fallas. El que no peca en palabras es un hombre perfecto de verdad, pues es capaz de dominar toda su persona. Stgo. 3,2

2. La boca del hombre bueno es un manantial de vida, la de los malvados disimula la violencia. Prov.4,10

3. Los sabios atesoran el saber, la boca del tonto derrama la desgracia. Prov.4,14

4. En el mucho hablar no faltará el pecado, el que refrena sus labios es prudente. Prov. 4,19

5. Muchos se alimentan de las palabras del justo, mientras que los insensatos mueren por su propia estupidez. Prov. 4,21

6. La bondad se hospeda en los labios del justo, y la corrupción, en la boca de los malvados. Prov. 4,31

7. Las conversaciones benévolas son como un panal de miel: agradables al paladar, buenas para la salud. Prov. 16,24

8. Tenedlo presente, hermanos míos queridos: Que cada uno sea diligente para escuchar y tardo para hablar, tardo para la ira. Stgo. 1,19

9. “El corazón del justo piensa para responder; Mas la boca de los impíos derrama malas cosas” Prov. 15:28

10. Una respuesta amable calma la furia, una palabra hiriente hace que aumente la cólera. Prov. 15,1



Dice Jesús que “No solo de pan vivirá el hombre sino de toda palabra de Dios” Lucas 4:4, y si somos por el bautismo semejantes a nuestro Padre, nuestras palabras también debe ser “Pan de Vida para los demás”.

¿Cuántas palabras crees que salen de tu boca como promedio en un día? …créeme, son muchas, aprovechémoslas y bendigamos a Dios tal como decimos al iniciar los Laudes: ¡Abre Señor mis labios y mi boca proclamará tu alabanza!

Dios les bendiga.