domingo, 17 de noviembre de 2013

Familia: ¡Eduquemos en valores!

Mi amiga Luz,  quien aprecio mucho, me solicitó que escribiera algo para su revista FUNDALED. Es un proyecto precioso que lleva a cabo junto a su esposo y el que te invito a conocer. Ellos llevan a muchos niños que no tienen recursos, el tesoro de la lectura. Luz fue profesora de mi hija Adelle, de esas profesoras que marcan el camino haciendo una labor admirable. Ese pequeño escrito es el que les comparto en esta ocasión.

Familia: ¡Eduquemos en valores!

¡Eduquemos en valores!, escuchamos diariamente en nuestra sociedad;  ¡Los valores son importantes para la familia, para la nación, para el ser humano!...y  ¿saben qué?, es verdad, tienen toda la razón.

Cuando inicie este escrito, necesariamente tuve  que remontarme a mi familia, ¿qué hago yo en mi familia?.  ¿Cómo estamos educando?. Pues les comento que no es una labor tan fácil, pero se puede. Si se puede educar con valores y en virtudes.

Hace un tiempo, mi esposo y yo tuvimos un hermoso encuentro con Cristo. Encuentro del que han salido muchos frutos para Gloria de Dios y uno de los mejores regalos que encontré, son las virtudes.
Los valores y las virtudes van de la mano. Se complementan y se sostienen. Les explico brevemente cual es la diferencia.  Por ejemplo, algunos valores son: respeto, sinceridad, honradez, amistad, tolerancia, amor. Como se puede apreciar, cada uno de estos valores y muchos otros más tienen valor en sí mismos. Son bienes por propia definición y sirven para tener una mejor calidad de vida en comunidad. Una vida armoniosa.
 Ahora, las virtudes son hábitos buenos que nos llevan a hacer el bien. Podemos tenerlas desde que nacimos o podemos adquirirlas después. Implican que hemos decidido, libre y voluntariamente, hacer el bien. La virtud se adquiere por repetición de actos o por un don de Dios.

La virtud permite a la persona no sólo hacer el bien, sino dar lo mejor de sí misma. La persona debe de superarse siempre. No existe otra posibilidad: o se hace uno mejor o se hace peor.
Una persona virtuosa, es una persona que aspira a la sabiduría por tanto, practica los valores, los vive y comparte con los demás

¿Cómo se dividen las virtudes?

Se dividen en Virtudes adquiridas y virtudes infusas.
La distinción fundamental es entre virtudes adquiridas, es decir, que se adquieren con nuestro esfuerzo a través de la repetición de acciones buenas, y virtudes infusas, es decir, recibidas como don de Dios junto con la gracia santificante.

¿Cuáles son las principales virtudes adquiridas?

Las virtudes adquiridas, llamadas también virtudes morales, se reagrupan en torno a cuatro virtudes fundamentales, llamadas cardinales, y que son la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza. .
Las principales virtudes infusas son la fe, la esperanza y la caridad, que toman el nombre de virtudes teologales porque se refieren directamente a Dios.

DIFERENCIA ENTRE VALORES Y VIRTUDES


VALORES
VIRTUDES
Están en los sujetos y en las cosas
Están en las personas que las
adquieren
Están en las sociedades, como resultado
de las relaciones humanas
Sólo se dan en las personas, pero la
sociedad se beneficia con ciudadanos
virtuosos
Son la base de la dignidad humana
Manifiestan la dignidad de la persona


Como podemos ver los valores y las virtudes van caminando unidos. Nuestra vida se va conformando entre unos y otros. En la familia, con tanto bombardeo que recibimos de los medios, del ambiente, por todas partes, una de las fuentes más veraces para educar en valores y virtudes  es la lectura.

Tengo dos hijas, y desde que estaban bien pequeñitas mi esposo y yo nos preocupamos de comprarles libros que les edificaran en valores concretos. Desde las famosas "Fabulas de Esopo" hasta libros infantiles con vidas de hombres y mujeres santos, como Francisco de Asís o un ejemplo más cercano, la madre Teresa de Calcuta. Esto les da a nuestras hijas un abanico de posibilidades enorme, les muestra que en esta vida, si podemos cultivar el bien, para nosotros y para los demás.

Otro de los aspectos que debe estar presente en nuestra familia es uno IMPRESCINDIBLE: El Ejemplo. Nosotros los padres no podemos darnos el lujo de decir una cosa y luego hacer otra, eso lo que ensena es justamente lo contrario a valores, eso es deshonestidad.

Un ejemplo sencillo: Todo programa de televisión que usted considere inadecuado para sus hijos, ante todo deje de verlo usted. Eso es ser modelo.

Nadie está diciendo que crucemos el canal de la mona nadando, no, es sencillamente, hacer lo que vivimos pregonando. Los valores formadores del bien no radican ni en la grandilocuencia ni en cúspides inaccesibles. Aparecen en la vida diaria de cada quien. En la vida de esfuerzo, trabajo, constancia, disciplina. Eso es lo que realmente educa.

Si debo confesar, que me ha sido tal vez, "fácil" inculcarles valores a nuestras hijas. Ha sido fácil por una sencilla razón, tenemos a Dios como centro de nuestra familia y quien trata de vivir el mensaje evangélico, vive en valores y en virtudes.

Amigas y amigos, les animo a vivir cada día dentro de los valores humanos y a fomentarlos y reconocerlos en sus familias. Todo mundo se siente bien cuando es valorado y una vez se recibe ese "espaldarazo", las acciones buenas se van inculcando. Nosotros, nuestra familia y nuestra sociedad serán los grandes beneficiados.

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