jueves, 1 de mayo de 2014

Tu Misericordia...¿Por dónde empezar?

¿Por dónde empezar?

Pues bien…como de costumbre, a medio día, me paré  un momento a conversar con Jesús. Tenía tantos deseos de verlo. ..después de todo lo que presencié  el fin de semana, no quería separarme de El ni por un momento. En estos días, celebramos la Divina Misericordia.


Entré al santísimo y después de saludarlo,  darle gracias por tanto, seriamente  me senté a conversar.

Al principio no tenia palabras, ni sabía que me ocurría, pero el Espíritu me asistió.

¿Cómo, me preguntaba, cómo era posible tanto amor por mí, por los hombres?…. ¿Cómo era posible que a pesar de fallar tantas veces me ames tanto y creas en mi?...

Una gran preocupación me embargó en ese momento….¿Acaso seré lo que tú quieres que sea Señor?, ¿Soy para lo que me hiciste?,
¿Acaso estoy haciendo tu voluntad en mi vida?,  ¿he sabido de alguna manera devolverte algo, una partecita de tanto?

Todo Maestro, eres  Tu. Todo inicia contigo y termina en ti.

Gracias Maestro. Gracias por la vida, gracias por mi hogar, gracias por mi esposo, Tu sabes cuánto lo quiero. Gracias por mis hijas, por mis Padres, por mi empleo, por la sonrisa en tu rostro cada vez que te veo.


¿Por dónde empezar a hablarte?...me hice el propósito de no pecar mas….solo tú sabes lo débil que soy y cada vez que volteo, vuelves otra vez a perdonarme porque yo vuelvo a ofenderte…y es que no acabo de entender, ¿será que no acabo de convertirme en lo que tú quieres Señor que sea?

Soy tan tonta que me arriesgo a perder la vida eterna, ¿por banalidades?... por tonterías, ¡tonterías sin valor!...
Recibí ayer tu perdón, maravilloso regalo que nos das. Eres tan sabio Señor…, una sonrisa sale de mi rostro y te miro…¡pero que tonta!…TU eres la sabiduría eterna. Tantas veces me pregunto,  ¿porqué quiero hacer las cosas bien y termino como San Pablo haciendo el mal que no quiero.

Mi alma estaba intranquila, traté de preguntarte porqué si trato de hacer las cosas bien siempre existe un "pero", un problema? ... ¡eres tan listo Señor!, me contestaste con una de mis frases preferidas… “ten calma, allí donde abunda el pecado, sobreabunda mi gracia”.

Verte en el Sagrario conmueve mi corazón tanto que rompo a llorar, solo acierto a decir gracias en mi corazón.

Quiero Señor mío, ser y hacer todo lo que esperas de mi. Ayúdame.

Todo esto ha venido porque …pues porque eres maravilloso, no hay otra razón. El día de ayer tuve la oportunidad, una vez mas de verte trabajando. ¡Oh mi Dios…que alegría es tenerte vivo entre nosotros!

Era día de la Divina Misericordia, muchos hermanos, amigos, mi esposo y yo fuimos a estar contigo. A darte gracias por tu misericordia con nosotros. ¡Qué grande es verte entre los hermanos Maestro. ¡Como cambian las cosas cuando eres Tu el que está en medio de ellos!. Como cambias los corazones…

El día, a medida que avanzaba se fue llenando mas y mas de tu presencia. Todo lo cubría tu eterno amor a nosotros. ¡Cuánto crees en el hombre!, el mismo que te insulta, que te cuestiona, que te ridiculiza.


Tu alegría fue llenando los corazones y de muchas partes venían a saludarte, a glorificarte, a pedirte a darte gracias. Era tu día, el día de tu Divina Misericordia, aunque sé que siempre es día de tu Santa Misericordia, porque soy testigo de eso. Porque no importa los momentos, el día o la hora, tu siempre te muestras amoroso.

Maria Luisa, mi amiga, me hizo una pregunta que me ha llenado de profunda esperanza  –Nathalie, ¿qué tú sientes cuando llevas la comunión a los enfermos?...se me iluminó  el  corazón. Te veía en el Sagrario y le contesté..."al principio me temblaban las manos…todavía me tiemblan,  explicarte lo que es llevar la comunión a los hermanos … no tengo palabras". Traté de explicarle un poco…

“es ser testigo del amor de Jesús. Jesús es un caballero, es El quien hace la obra. Es El quien se hace presente para todos. Jesús es tan generoso, nunca deja a sus amigos solos. Siempre se hace presente, lo he visto una y otra vez.  A veces  llego a una habitación y decimos venimos a traer la comunión y de repente escuchas…"ay si ,que bueno, mi esposo es ministro de la comunión (el señor de la habitación es de edad ya y está en cama)", o bien “qué bueno, yo tenía tanto deseo de comulgar y hoy no puedo ir a misa!". O bien la persona no puede comulgar y le hacía tanta falta recibir la noticia de que Dios la ama, que está a su lado, que tenga esperanza…”

Esto de ser testigo, a veces me hace sentir tan pero tan pequeñita. Y tan pero tan amada. ¿Cómo explicarlo?

En la fiesta de la Misericordia había un mar de gente, era el pueblo de Dios el que estaba allí. Cientos y cientos…miles de hermanos que acudían a verte Maestro. Por un momento, me sentí en Galilea, lo único es que en vez de peces comimos sandwichs, tal vez la comida era diferente pero Tu eres el mismo. El mismo que se paseaba  por todo el pueblo, el mismo al que la gente clamaba, el mismo a quien le pedían milagros y los hacías. Habían paralíticos, cojos, ciegos, sordos… ¿acaso no somos todos un poco ciegos, un poco sordos, uno poco enfermos?


Siempre tomas la iniciativa y así como te paseabas por  Jerusalén, Belén, Jericó, Canaán también te paseaste por Manoguayabo. Tan tierno, tan señorial, tan lleno de luz, tan imponente, lleno de majestad.
Contemplar a Jesus Misericordioso es otro de los regalos de Dios. Al final, la Misa estuvo cargada de verdad. Les dejo algunas pinceladas de lo que trato. La pronuncio Mons. Grullón y la verdad está para re-leerse cada día.

Extracto de la Homilía:

Hoy le pedimos a Dios 3 cosas: 
1- La capacidad de ver y oír nuestra miseria humana. 
2- La dicha de tener un corazón semejante al tuyo
3- La valentía de actuar conforme a la voluntad de Dios.
Hoy Jesús nos enseña 7 obras de Misericordia: 

1- Devolver el animo a los desanimados
2- Enseñar a los demás los dones que Dios nos ha concedido
3- Corregir el mal y No dejar que crezca entre nosotros
4- Consolar a los afligidos 
5- Perdonar a quienes nos hacen mal
6- Soportar a las personas que no nos caen tan bien
7- Rogar a Dios por todo

Homilía completa:

https://www.youtube.com/watch?v=MLAzrJv7p0k


Agradecida Jesús de tu misericordia en mi vida,


Nathalie

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