lunes, 17 de abril de 2017

Detalles del resucitado...El es nuestra Alegria!

Llego la pascua!! Vamos a alejarnos de los sepulcros!...a correr!...como hicieron las mujeres. Ya salimos a la luz, a la vida….quedémonos a la luz de Cristo. Alejémonos de los sepulcros de la comodidad, de la lujuria, del robo, del alcoholismo, de las drogas, la tristeza, la envidia, el robo, la pereza para las cosas de Dios, la mentira, la ira, el orgullo, y tantos otros sepulcros…dejemos eso atrás . Portémonos como resucitados, dice la escritura de hoy que las mujeres salieron corriendo del sepulcro, llenas de temor y gran alegría…Se refiere al temor profundo de perder a Dios, respeto a Dios, temor a fallarle a Dios. El gozo y la alegría debe llevarnos a entregar esa alegría a los demás y de camino se encuentran con el mismo Cristo resucitado y es el mismo Cristo que nos dice, adelante “No tengan miedo”.



A veces nuestro Padre del cielo tiene unos detalles que me sobrecogen...ayer, buscando algo me he encontrado con la "Guía del Peregrino" de mi cursillo de Cristiandad, la "cedula de cursillista", la hoja de servicio....y muchos libros que marcaron y aun marcan mi vida. Precisamente ayer...día de Pascua. Nada es coincidencia, todo es amor, todo es gracia. Les comparto un poema anónimo a nuestra Madre, que me llena el alma y el corazón y estaba entre esos libros con los que me tropecé ayer...







 
PRÉSTAME, MADRE...
Préstame, Madre, tus ojos, para con ellos mirar, porque si por ellos miro, nunca volveré a pecar.
Préstame, Madre, tus labios, para con ellos rezar, porque si con ellos rezo, Jesús me podrá escuchar.
Préstame, Madre, tus labios, para con ellos rezar, porque si con ellos rezo, Jesús me podrá escuchar.
Préstame, Madre, tu lengua, para poder comulgar, pues es tu lengua materna, de amor y de santidad.
Préstame, Madre, tus brazos, para poder trabajar, que así rendirá el trabajo una y mil veces más.
Préstame, Madre, tu manto, para cubrir mi maldad, pues cubiert@ con tu manto al Cielo he de llegar.
Préstame, Madre a tu Hijo, para poderlo yo amar, si Tú me das a Jesús, ¿Qué más puedo yo desear?
Y esa será mi dicha por toda la eternidad

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