jueves, 7 de julio de 2016

“ESAS DOS MUCHACHAS, SON LA FELICIDAD MAS GRANDE DE MI VIDA”




Bellezas que el día de hoy, ya no tienen derecho a nacer




Corría el mes de junio, que es el mes del sordomudo. Estábamos en una plaza, había una presentación a todo el público de la plaza y casi todos los que estaban allí eran sordomudos. Uno de los actos que estaban realizando era un desfile de modas. Frente a la tarima había mucha gente, estaban aplaudiendo apoyando el evento, y mi esposo estaba junto a un señor que veía con gran alegría el desfile. En un momento y sintiéndose orgulloso el señor le comenta a mi esposo: “mis dos hijas del están en ese desfile, esas dos muchachas son la felicidad más grande de mi vida”. Más tarde , mi esposo me comenta eso que le dijo el señor y la gracia y lo bonito del desfile. En este momento, le comenté: “ a esas chicas, hoy, en muchos países, ya no las dejan nacer”

Me quedé pensando en una frase que escuché en la mesa de DDHH derechos humanos dentro de la asamblea de la OEA de labios de otro participante chileno de la sociedad civil: “señora moderadora, - dijo - en mi país hace tres años que no nacen cojos, ciegos, inválidos… ningún tipo de persona con discapacidad”… cuando escuché aquella frase realmente se conmovió mi corazón, tragué en seco. Para un padre o una madre no existe ningún tipo de imperfección en un hijo.

Para aquel padre, esas dos hijas son sus dos joyas, lo más preciado, no importa que sean sordas; Dios les ayuda y proporciona los medios a los padres para que ellas puedan, dentro de su realidad, salir adelante.



Pensar que el ser humano ha llegado creerse Dios, definiendo quién debe venir al mundo y quienes no, es algo tan cruel que me niego a pensar que puede brotar de algún pensamiento humano sino que es otra mentira de esas que prepara el mal espíritu.

Hace pocos días leí que en España el número de muertes sobrepasa ya el número de las personas que nacen. Me parece increíble.

Cada vez que nace un ser humano trae consigo una cantidad de bendiciones a esa familia. Un plan de Dios que colabora con la salvación de cada una de las personas y por qué no decirlo de repente también trae alguna invención, vacuna, alegría… y el ser humano está privando al mundo de recibir todas esas gracias por puro egoísmo.

El cristiano, desde el momento de su bautismo está a favor de la vida, el primer regalo de Dios y el primer derecho de toda persona. Es tiempo de que nosotros digamos sí a la vida, tiempo para que luchemos por las vidas de esos necesitados, de los más pequeñitos, de los que no tienen una voz, de los que están desprotegidos…los más indefensos y de esa manera sea respetada su vida así como fue respetada tu vida y la mía.

Pidamos al señor que nos dé la valentía de hablar siempre a favor de la vida, que nos de la valentía de ser coherentes con nuestra misión y envío… y que podamos ser consuelo para tantos que no son escuchados sino vilmente asesinados.

Dios te bendiga.

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