viernes, 13 de enero de 2017

Mi desayuno de hoy: “Nunca había visto cosa igual, nadie igual!”…


Como está de moda colocar en redes lo que uno se come, les presento "mi desayuno". Si me dan a elegir uno de los dos...no podría decir cuál de los dos es más importante, si la palabra de Dios o el que me como y sabe rico, pero algo si tengo muy claro...NO SALGO DE MI CASA sin antes hablar con Dios y encomendarle mi día...se siente taaaannnn diferente! pruébalo!

Viernes 13 de Enero del 2017.
Evangelio:

El Hijo del hombre tiene poder para perdonar los pecados.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos
2, 1-12
Gloria a ti Señor.

Cuando Jesús volvió a Cafarnaúm, corrió la voz de que estaba en casa, y muy pronto se aglomeró tanta gente, que ya no había sitio frente a la puerta. Mientras él enseñaba su doctrina, le quisieron presentar a un paralítico, que iban cargando entre cuatro. Pero como no podían acercarse a Jesús por la cantidad de gente, quitaron parte del techo, encima de donde estaba Jesús, y por el agujero bajaron al enfermo en una camilla.Viendo Jesús la fe de aquellos hombres, le dijo al paralítico: "Hijo, tus pecados te quedan perdonados". Algunos escribas que estaban allí sentados comenzaron a pensar: "¿Por qué habla éste así? Eso es una blasfemia. ¿Quién puede perdonar los pecados sino sólo Dios?"

Conociendo Jesús lo que estaban pensando, les dijo: "¿Por qué piensan así? ¿Qué es más fácil, decirle al paralítico: ‘Tus pecados te son perdonados’ o decirle: ‘Levántate, recoge tu camilla y vete a tu casa’? Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados -le dijo al paralítico-: Yo te lo mando: levántate, recoge tu camilla y vete a tu casa".El hombre se levantó inmediatamente, recogió su camilla y salió de allí a la vista de todos, que se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo: "¡Nunca habíamos visto cosa igual!"
Palabra del Señor.

Gloria a ti Señor Jesús!
 
Les comparto mi meditacion de esta palabra:

"¡Nunca habíamos visto cosa igual!”…efectivamente puedo decir lo mismo: “Nunca había visto cosa igual, nadie igual!”… Ver que el hijo de Dios se empeña en darnos sanación aun cuando muchas veces ni siquiera somos conscientes de la gracia recibida…no tiene comparación con nada de lo que haya visto.

Tampoco había visto nunca tanta bondad y misericordia para con cada uno de nosotros. Fíjense que el paralitico ni siquiera va por su propia voluntad, no es el quien dice “llévenme” sino que unos amigos le llevan. Ahora, unos amigos BIEN CONVENCIDOS de que Jesus tiene lo que necesita este hombre para sanarse.

Muchas de nuestras enfermedades físicas están entrelazadas con nuestras enfermedades o dolencias espirituales de tal manera que Cristo elije sanarle primero espiritualmente y perdonarle sus pecados para que así, estando limpio, entonces pueda caminar rectamente en adelante, lleno de la Gracia de Dios y trabajar junto a Él en la construcción de su reino. Un reino de Paz. Pidamos la gracia de poder siempre llevar a nuestros amigos y hermanos a los pies de Jesus, no importa que haya mucha gente, que tengamos dificultades, que el tiempo no de mucho, que tenga mil cosas en el trabajo, en la universidad, en la casa. Que mostremos siempre nuestra disponibilidad a su voluntad. Que realmente seamos un enlace para que la luz del Maestro pueda llegar a los demás; aunque pensemos que lo que hacemos es poco, no importa puesto que no estamos llamados a hacer grandísimas obras…porque esas las hace El.

Pero igual sepamos que para poder hacer eso debemos tenernos nosotros mismos ganados para Cristo, nosotros mismos ganados y en constante conversión de nuestro corazón a los criterios de Dios… ¿cuáles son?, sencillísimo…cumplir los mandamientos, serles fiel a Dios, a su presencia en nuestra vida. Honrar nuestro cuerpo que es templo siendo fiel a Dios y por tanto a nosotros mismos, puesto que esto es nuestra dignidad. Siendo fieles quiere decir no entregarnos y emplear nuestra voluntad para con las cosas del mundo sino solo para con las cosas bellas, hermosas, justas de Dios. Dándonos en cada segundo a todos como el grano que muere para dar fruto a algo mejor. Gastémonos llevando a los demás a la fuente de toda sabiduría, alegría y paz, al amor mismo que es Cristo y gastémonos además en presentarle nuestras miserias a Dios para que siempre nos sane y mantenga por su gracia en “forma” en este camino que vamos recorriendo de vuelta a casa de nuestro Padre.

Que por los méritos de Jesus, quien está esperándonos y nos prometió que guardaría morada para cada uno de nosotros, nuestro Padre del cielo nos otorgue las gracias necesarias para estar siempre en camino. Amen.
Dios te bendiga
 
 

 

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